Da igual que Barack Obama no sea elegido presidente de los Estados Unidos, porque ya ha hecho historia: es el primer candidato negro a la Casa Blanca. Que conste que a mí su raza me da igual, pero es por esto por lo que anoche hizo historia, ¿cierto? Creo, sin embargo, que no pasará de ahí precisamente por eso, porque es negro.
-¡Pero qué dices! ¡Si lo han elegido como candidato demócrata! -me increpa alguien.
Ya. Pero porque la otra opción era que la candidata fuera una mujer. Y dentro de lo malo los estadounidenses han elegido… a lo menos malo.
-¡Insinúas que Hillary no era una rival digna? ¿Que por ser mujer no sería una buena presidenta?
No, de hecho, yo la habría votado.
-¿Entonces!!
Lo que digo es lo que creo que han pensado los norteamericanos. No están preparados -ni ellos ni casi nadie- para que una mujer esté al mando de la primera potencia mundial -porque lo sigue siendo, ¿no? Por eso el resultado del circo de las primarias demócratas (mujer fuerte vs. negro simpático) ha estado hasta el final tan reñido. La decisión era, con perdón, de las jodidas.
Y sin embargo, insisto, creo que el próximo presidente no será negro, ni simpático, ni joven, ni demócrata, sino republicano, de la tercera edad y con muy mal carácter: Jhon McCain, que ya ha declarado que Obama es “un adversario formidable”. Claro, yo si fuera él también lo pensaría… y estaría frotándome las manos.
Veremos.

Todo esto me recuerda a la crisis del PP y a lo saludable que sería que se celebraran unas primarias. Porque si no, me temo, Rajoy va a seguir aferrado con todas sus fuerzas -e influencias- a la presidencia -como si pendiera de una cuerda y fuera cuestión de vida o muerte no caerse al fondo del abismo- hasta quemar -más aún si cabe- el partido. Pero para que se convoquen elecciones en el seno de un grupo político hacen falta candidatos y en el PP, aunque muchos son ya los que se miran con cara de “venga, va, si tú le plantas cara yo te respaldo”, nadie da el paso de manera oficial. Remolonean, critican públicamente la incapacidad y -lamento decirlo- ineptitud de Mariano Rajoy para dirigir algo tan crucial para la vida de un país democrático como es el principal partido de la oposición, se envían SMS hirientes como si en lugar de personas hechas y derechas y políticos profesionales -o precisamente por eso- fueran adolescentes… pero poco más. Creo que no se han parado a pensar en lo penoso que resulta. Ojalá se presente Juan Costa.





