Ya se habló hace tiempo en este blog de la manía que les ha entrado a las mujeres por no comer, hacer deporte y estar delgadas, delgadísimas como las modelos de las revistas y de las películas. He dicho a las mujeres, como si yo no lo fuera, porque a mí esa manía no me ha entrado; más que nada porque comer y tumbarme en el sofá se encuentran entre mis aficiones favoritas.
Sin embargo, y aunque me tachen de superficial, yo os quería hablar de chicos, de chicos muy, muy guapos. ¿Por qué? Pues porque gracias al trabajo de última hora, a los exámenes, a los trabajos finales y a la falta de tiempo me he puesto a echar de menos a mis amigas (compañeras de textos en esta página) y he recordado una gran noche. No contaré los detalles, pero os resumo: hamburguesas, sangría y sing star.
Bueno, que me voy del tema. La cuestión es que para animaros, queridas lectoras (y también lectores, por supuesto), he pensado abrir un debate sobre qué actores, cantantes, modelos… os quitan el hipo, os dejan absortas pensando: aiiis, ¡yo a ti sí te hacía un favor…!
Para empezar, yo os hablaré de mis favoritos, de los más guapos de mi lista:
- En cuarto lugar encontramos a Patrick Dempsey, que por si no lo sabéis, es el Doctor Macizo de Anatomia de Grey. Sí, Derek Shepherd, ese moreno tan guapo que hace de neurocirujano dulce, cariñoso y encantador.
- Siguiéndole muy de cerca encontramos a mi amor platónico, aquel que consiguió que me interesara por el fútbol. Santiago Cañizares, con sus ojos verdes, esos cambios de look y esa forma de vestir tan rarita (o ridícula, como dirían algunos).
- En segundo lugar está uno de los hombre más atractivos de la televisión: Olivier Martínez. Si no sabéis quién es (que lo dudo muchísimo) alquilad la película de Infiel porque os aseguró que os encantará.
- Y, tachán, tachán, el ganador para mí siempre será ¡¡HUGH GRANT!! No sólo me gusta él, me gustan todas sus comedias románticas y el papel que hace en ellas.
Pues ya está. Aquí os dejo mi lista. Espero que os animéis y que participéis. A ver si así conseguimos animarnos un poquillo a pesar de las épocas en las que nos encontramos.





