Las últimas mujeres

Entries tagged as ‘Ciencia ficción’

Memoria parcial + petición a los visitantes

Junio 6, 2008 · 12 comentarios

Un mes y medio de vida.

62 entradas (con ésta, 63)

110 comentarios (o sea, 1′1 euros para los negritos de África. Ya os vale: con eso no tenemos ni para un Kinder Bueno…)

2585 visitas (y subiendo).

Días, como el 12 de mayo, en los que recibimos 180 visitas (cada vez que una de nosotras entra al blog, no cuenta. Listos, que sois unos listos) y días para olvidar, como el 10 de mayo, en los que no nos visita ni Dios (¿pero Dios visita a alguien?).

Estamos contentas con el resultado (somos, sí, unas mujeres optimistas) y aunque abrimos este blog con el único fin de subir dos puntos sobre la nota final de una asignatura estupenda, le hemos cogido cariño (casi tanto como vosotros, queridos y queridas internautas, a nosotras) y mañana, después de que nos evalúen, vamos a cerrarlo. ¿Hemos dicho que vamos a cerrarlo? ¿Sí? Bueno, pues se trata de un lapsus tipográfico. ¿Cómo vamos a cerrarlo si cada día nos llegan emails -tantos que no nos da tiempo a leerlos todos- felicitándonos por nuestro trabajo? ¿Cómo, si tenemos una lista de candidatos a colaboradores de la semana? ¿Cómo, si a partir del mes que viene Google -gracias a una suculenta oferta- va a publicitarse en este sitio? ¿Cómo, si nos lo pasamos tan bien? ¡Que no, che! ¡Que no nos vamos!

Algún que otro lector nos ha hecho llegar su opinión de que este blog es… dejémoslo en “ecléctico”. Y es cierto. Unidad temática, lo que se dice unidad temática… no hay. Aquí cada una ha escrito -y seguirá haciéndolo- sobre lo que le viene en gana. No hay nada mejor que eso. Además, si en este blog sólo se hablara en exclusiva de… política, deportes, literatura o medios de comunicación, ¿os gustaría tanto? Claro que no.

Así que, queridos, podéis dormir tranquilos: las últimas mujeres no se van.

Eso sí: que se haga justicia. Reivindicad en esta misma entrada los 2 PUNTOS que nos merecemos por este pedazo de blog voluntario.

Gracias a todos.   

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Un mundo a tu medida

Junio 1, 2008 · No hay comentarios

No sé si habéis visto el anuncio de Gillette Venus Breeze. Es… es… hm… como todos los anuncios de cuchillas de afeitar: patético. La novedad de este nuevo aparatejo es que gracias a las barras de gel de su lateral ¡no necesitas utilizar otro gel o jabón! Eso es… uf, creo que es lo más revolucionario que se ha inventado desde los Gusiluz. Y no, no es una comparación aleatoria: si querías ir a hacer pis en mitad de la noche no hacía falta que encendieras la luz; ¡bastaba con estrujar la barriga del Gusiluz!

El anuncio en cuestión no he podido encontrarlo en YouTube, pero básicamente se reduce a:

1. Una mujer al volante de un coche pequeñito (porque, claro, si es más grande… ya se sabe)

2. Una voz en off que pregunta: “¿Te imaginas un mundo a tu medida?”

3. Del salpicadero del coche brota un kit completo de maquillaje, con paletas de sombras de ojos, de base, de polvos del sol…¡en fin, de todo! La mujer pone cara de “¡oh, sí, esto sí que es un mundo a mi medida!” y se pinta los labios.

4. En un mundo a tu medida no puede faltar tu cuchilla de afeitar. Te sueltan, así pues, todo el rollo de la Gillette Venus Breeze. Y todo es perfecto, como en los mundos de Yupi.

No sé quién ideo esto, y tampoco me interesa. Bien sabido es, sin embargo, que los anuncios de objetos destinados al uso y disfrute exclusivo de la mujer (véase: cuchillas de afeitar con cabezales con gel, compresas, cremas antienvejecimiento y para lubricar la zona íntima, tampones, detergentes, lejías y creo que ya está) son para llorar, así que supongo que las capacidades de quien lo ideó o quienes lo idearon no daban para un anuncio de Audi ni de Repsol.

Si me hubieran pedido opinión

-¿Oye, María, como sería el mundo a tu medida?

 Probablemente me habría convertido en la portavoz de Mafalda (una de las mujeres, bueno, niñas de las que más podría aprender la humanidad, si le diera la gana), habría divagado y resucitado algunas viejas utopías.

-Eso está muy bien, pero el anuncio dura quince segundos y no podemos malgastarlo, digo, dedicarlo a hablar de la protección de las ballenas ni de lo… ¿cómo era? ¿La ablación del clítoris? Pues eso. Céntrate en el tema, por favor.

-En la depilación, ¿no? Un tema de importancia mundial, tienes razón… Bueno, pues… Un mundo a mi medida sería un mundo en el que no tuviera que depilarme.

-¿Que no tuvieras que depilarte? Ja, ja. ¡Pero eso no puede ser! Ja, ja. ¿Y qué quieres decir? ¿Depilarte por láser o dejarte crecer el vello?

-Entiéndelo como quieras.

 

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En el banquillo

Mayo 28, 2008 · 4 comentarios

Federico Jiménez Losantos se ha sentado en el banquillo -por fin- acusado de injurias al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. El locutor, además de insultar a Gallardón (”traidor, bandido, farsante redomado y lacayo de la oposición”), proclamó por las ondas que el alcalde no quería que se investigase a fondo el 11-M ( ”Lo repito, alcaldín, 200 muertos, 1.500 heridos y un golpe brutal para echar a tu partido del Gobierno. Te da igual, Gallardón, con tal de llegar tú al poder”). Gallardón hasta ese día jamás -o eso dice- había sentido la necesidad de querellarse con nadie (buena forma de empezar, alcalde). Jiménez Losantos, que se enfrenta a una multa de 72 000 euros, citó a Esperanza Aguirre y a Ángel Acebes como testigos, pero éstos no han querido mojarse.

Y yo digo: ¡ya era hora, che!

El tito FedeJiménez Losantos perdió el norte hace tiempo. Propenso a los extremos, un día elogia y ensalza y al otro, denosta, desprestigia y humilla. Ah, y crispa y manipula a los radioyentes. Una mañana tras otra, de seis a doce hace alarde de “todo lo que no tienes que hacer -ni puedes hacer- si quieres ser un buen periodista”.  Si al menos tuviera la voz bonita… ¡pero qué va! Mucho me temo, sin embargo, que él se ríe de los 72 000 euros (con el sueldazo que le pagan…), así que volverá a la carga, inmune, más exaltado si cabe, autoerigido mártir, gurú y portavoz de la derecha española.  Lo peor de todo y más increíble es, sin duda, que desde la Conferencia Episcopal se lo siguen consintiendo.  

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Alma de prosa

Mayo 22, 2008 · 4 comentarios

Anoche un amigo me envió un mensaje en el que me decía lo siguiente:

No m exes en kra q to lo prdiste, tb a tu vera yo to lo prdi.bien pagá, si tu ers la bien pagá xq tus bss compre.y a mi t supiste dar x 1puñao d parné. bien pagá, bien pagá. bien pagá fuiste mujé. pon canal9 ;)

Tenía razón aquel que dijo que los amigos no se eligen, aunque si se pudieran elegir, sinceramente, yo no cambiaría a este individuo por ningún otro porque, pese a que es un frikazo que ve Alma de Copla (sí, sí, Alma de Copla), es capaz, con sus ocurrencias, de hacer que brote la carcajada en un momento en el que estaban a punto de extinguirse. Y es que, veréis, el alemán no es, precisamente, el idioma más divertido del mundo, ni el más sencillo, pero sí el que más posibilidades de suspender presenta.

El caso es que le hice caso y vi un ratito Alma de Copla. Sé que algunos habréis puesto el grito en el cielo, “¡¡¡DIosssss!!!” (sobre todo las mujeres con las que comparto este maravilloso blog), pero estaba muy quemada. La televisión, creo, sólo la pongo en momentos realmente críticos, cuando necesito recordarme que hay gente mucho peor que yo, etcétera. Y anoche, aunque me envilecí, pude comprobarlo.  

Pobrecitos. La copla, convendréis conmigo, no es un género de éxito. Tuvo su gran momento, pero pasó. Así que si ya resulta difícil ganarse la vida con la música comercial, imaginaos con la copla. Claro que el público es fiel, pero… Che, es como si yo a estas alturas quisiera ganarme la vida escribiendo tragedias griegas. Sería muy noble, casi heroico por mi parte, pero…  Aunque supongo que si mi pasión fueran las tragedias griegas… iría a por todas. Pues la vocación, al fin y al cabo, es -voy a decir algo muy folclórico- “lo más grande deste mundo”. Pero, en fin, que no, mi situación es grave, pero creo que no estoy en el grupo de los terminales.

Todo esto venía a que… Hay programas para todo: para encontrar la revelación musical del año, para fabricar modelos internacionales en serie, para instruir a actores aspirantes al Goya (jajaja), para sacar a la luz nuevos talentos… Hay programas para todos. Menos para mí. Yo no podría ser cantante (porque canto como un grillo afónico), ni modelo (de tallas grandes, quizás, y tampoco), ni actriz (por mucho que me animárais, chicas, tras mi imitación estelar de Dolors Palau…). Tampoco tengo ningún talento sobrehumano que pueda  atrapar a la audiencia. Pero a mí me gustaría que hubiera un programa… para escritores fracasados, o algo así. Un programita íntimo, en la 2 de TVE, por ejemplo, en el que escritores noveles, desconocidos, anónimos, con pseudónimo, o qué sé yo, pudieran leer sus textos o prestar sus textos para que fueran leídos por otros. Algo muy sencillito, barato, nada descabellado. Sólo un micrófono. Y leer en voz alta. Yo no me presentaría, porque la televisión me aterra, me entraría la risa histérica y todas esas cosas que me pasan cuando hablo para más de cinco personas, pero es una idea que me gusta. No sé, lo echo en falta.       

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Cuando la psique falla

Mayo 16, 2008 · No hay comentarios

España necesita psiquiátricos. Y cárceles, hospitales, guarderías… Todo lo que queráis, salvo bazares chinos. Pero a mí me preocupa especialmente la ausencia de los primeros. Porque, queridos, aquí hay locos para, como suele decirse, parar un tren. Y cuando empieza a apretar el calor, no veas. 

Durante una época los manicomios abundaban. A la mínima sospecha, hala, te encerraban en una celda y si estabas muy, muy grave incluso te encadenaban. O te vestían con una camisa…un poco ajustada, o directamente te sedaban. El trato era, en muchos casos, inhumano y… Bueno, supongo que podéis imaginarlo (tan mal o tan bien como yo, que jamás he estado interna en uno, pese a la verosimilitud de las líneas anteriores…). Un buen día, bueno, lo suyó le costó, un tal Philipe Pinel dijo que de cadenas nada, que a los enfermos mentales había que -hay que- tratarlos humanamente. Y estoy de acuerdo al cien por cien con él. Pero hay que tratarlos: ese es el punto.

Una persona con una enfermedad mental tiene que ser tratada y alguien ha de hacerle un seguimiento para ver cómo va, si mejora, si empeora, para saber si el tratamiento es eficaz o, sencillamente, si lo está tomando. Hay personas a las que les basta la medicación, pero hay otras -muchas- a las que no. Hay otras para las que no es suficiente; personas que necesitarían ser atendidas y controladas permanentemente; personas que se convierten en un verdadero problema para las familias -los sujetos pacientes-, desamparadas frente a un problema que les desborda y que se desborda, día tras día, un poco más. Ejemplos, desgraciadamente, conocemos todos de sobra. Los enfermos mentales se convierten en noticia del día cuando degüellan a un familiar, violan a una niña o matan a alguien que, sencillamente, pasaba por ahí. Y de pronto las autoridades parecen tener prisa por encontrar soluciones que no llegan. Hasta entonces, los enfermos mentales son invisibles, no existen para la sociedad sólo para los más cercanos, aquellos que los sufren. Son, como escribió Luca de Tena, los renglones torcidos de Dios.

 

PD: la razón por la que escribo hoy sobre este tema la encontráis aquí. Ha ocurrido lejos, pero me ha sobrecogido.

  

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La tribu de los “jilipollas”

Mayo 13, 2008 · 2 comentarios

De pequeña, cada vez que me peleaba con mi hermano pensaba que lo nuestro se había acabado para siempre, que ya nunca seríamos hermanos, y tal. En momentos así -tan críticos- increpaba a mis padres:

-¡Tened más hijos!

Ellos se miraban con cara de “vamos a tener que llevar a esta niña al gabinete psico-pedagógico del colegio”, y me veía obligada a añadir:

-¡Ser hija única es una caca!

Sí, ya sé que he dicho que tengo un hermano. Pero también he dicho que cuando nos peleábamos, dejábamos de serlo, ¿cierto? No sé cómo mis padres no enloquecieron. O cómo no enloquecí yo, claro.

Ahora que ya no me peleo a muerte con mi hermano preferido, sigo pensando que no me habría importado que fuéramos unos cuántos más. Una familia numerosa, ya sabeis. Pero sólo por unos días, para probar qué tal. Claro que hay familias numerosas, familias nuuumerosas, familias nuuuumeeeeerosas y tribus de “jilipollas”.  A este último grupo pertenecen los Duggar.

Los Duggar son una familia norteamericana -si no, no se entiende- que reside -atención- en Tontitown, Arkansas. Los factores que los convierten en una tribu de “jilipollas”, como decía antes, son varios. Voy a tratar de explicarlos:

Los Duggar, Jim y Michelle, tienen -tomad aire- diecisiete hijos (17). Y están esperando el dieciocho (18). No va de coña.  Y el nombre de todos ellos (10 chicos y 7 chicas) empieza por jota (j). Por eso lo de “jilipollas”.

La euforia reproductiva de los progenitores tiene, cómo no, raíces religiosas. Pertenecen a un “movimiento evangélico” -llámalo secta- conocido como Quiverfull,  que califica a los hijos como “una bendición de Dios” y anima a tener tantos como el cuerpo aguante. Sí, da miedo, mucho miedo. Pero lo cierto es que Michelle ha de tener, además de un cerebro sempiternamente fuera de servicio, los genes de una superheroina. Diecisiete hijos, joder, me duele sólo de pensarlo. Claro que para ella, tal y como me confesó ayer en una conferencia telefónica, traer a un niño al mundo es “más fácil que sacarme un moco de la nariz”. Pues eso.

Al tratararse de una familia evangélica, los hijos no son escolarizados, sino que son Jim y Michelle los que les educan en casa. Vale. Me pregunto cómo se las apañarán. Y lo que es peor: qué c*** les enseñarán. Si es que les enseñan algo además de a cambiar pañales y a preparar papillas. El hijo mayor, Joshua James, aún no se sabe la tabla del cinco. Su padre le dijo “hijo, ten paciencia, cuando el número 18 aprenda a hablar os enseñaremos a todos a la vez. Ahora anda al bar de Joe el Ballena y mira a ver si encuentras a una buena chica, para…, ya me entiendes, ¿no?, jie, jie, jie… Que como sigas tan empanao’ no podrás superarnos a mamá y a mí. Jie, jie, jie…”. That’s right. Lo que sí espero, por el bien futuro de las niñas, es que la madre ja-más les hable en plan de mujer a mujer.

Alguien podría creer que los Duggar tienen hijos “por amor a Dios”, como ellos mismos afirman, pero  en realidad lo que quieren es figurar. Salir en los periódicos, evangelizar y que la gente participe  en la votación online para escoger el nombre del vástago que ahora esperan.  ¿Puede haber algo más atroz? Pero, claro, han recurrido a este método porque su -corta- imaginación ya no daba para más. En cuanto los internautas decidan la mujer ya podrá ir bordando el nombre en un babero -como los otros diecisiete que bordó en su momento- para no olvidar cómo se llama su pequeño.

Los señores Duggar se han tomado la paternidad como un juego, “venga, Michelle, a ver si entramos en el libro Guinnes”, y sus hijos, en realidad, no les importan un pimiento. ¿Qué calidad de vida les han dado? Sólo sonrån para la foto; no os engañéis¿Qué ejemplo? ¿Cuántas conversaciones de más de dos minutos habrán mantenido entre ellos? ¿Qué futuro les espera a unos niños que ni siquiera están escolarizados? ¿Qué clase de padres son? Jim Duggar además de ser un excéntrico que condena a sus hijos a llevar su inicial, es un retrógrado y un tarado. Pero su esposa es peor. Una mujer que se ha pasado 135 meses de su vida embarazada, que pone seis lavadoras al día, que ha cambiado más de 90 000 pañales, ¿qué ha podido hacer por sus hijos? Ni siquiera creo que se haya parado a pensar en el riesgo al que se exponía con los 18 embarazos. Tampoco creo que haya pensado en que podía haber dejado a todos sus hijos huérfanos. Es una abnegada, una retrasada mental a la que deberían ligarle las trompas. Los dos me dan asco. Sus hijos, en cambio, víctimas de la inconsciencia paterna, me dan pena, mucha pena. Su situación me ha hecho recordar una afirmación de Kundera:

El campo de concentración es un mundo en el que las personas viven permanentemente juntas, de día y de noche. La crueldad y la violencia no son más que rasgos secundarios (y no imprescindibles). El campo de concentración es la liquidación total de la vida privada.

La familia, a veces, es comparable a un campo de concentración, por eso, por la absoluta ausencia de intimidad. La de los Duggar, sin duda y lamentablemente, ha de serlo.

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Marianitis crónica

Mayo 9, 2008 · No hay comentarios

RAJOY: “SÉ LO QUE HAGO Y SI EL PARTIDO ME

APOYA TENGO EL CORAJE PARA GANAR EN 2012

 

¿Para ganar el qué? ¿El partido de baloncesto del domingo contra su hijo mayor? ¿La partida de mus? ¿La del Monopoly? ¿La del Singstar..? ¿Cómo? ¿¿Las elecciones?? ¿Pero usted se cree, señor Rajoy, que las elecciones son un juego? ¿Cree que queda alguien -salvo usted mismo- que crea en usted como político? ¿Cree que queda algún elector crítico capaz de votarle sin estar convencido de que está echando a perder su voto? ¿No cree que para ganar debería haber empezado desde el inicio de esta nueva legislatura a hacer oposición -pero oposición de verdad- en lugar de alentar la división en el seno de su partido? ¿No se siente cansado y solo? ¿No cree, amigo Rajoy, que lo mejor que podría hacer -por el PP, por los votantes, por España y por usted mismo- sería marcharse?

Considérelo, por favor… 

 

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