Las últimas mujeres

Hotel Rwanda

Junio 22, 2008 · 2 comentarios

-¿Has visto Hotel Rwanda?

-Sí, está muy bien. Pero es muy triste. Mejor no la veas.

Cuando alguien me dice que una película “está muy bien”, suelo verla. Pero si me dice que “es muy triste”, la veo de cabeza. Me gustan los dramas, sí. Y anoche, especialmente, me apetecía hundirme en la miseria.

Me preparé la cena y me la comí mientras veía “Paraísos cercanos”, un programa que echan en la 2 y que es obligado para todos aquellos que amamos viajar. Ayer en concreto nos acercaban a Irlanda. Me puse de buen humor. Hace años pasé un mes allí, aunque he de reconocer que no lo recordaba tan bonito. Pensé mucho también en mi amigo B. mientras veía el reportaje, porque B. ha estado de Erasmus en Dublín y ha regresado hace poco.

Acabé de cenar, recogí, metí todo en el lavaplatos, cogí un bote de helado de tres chocolates y volví a la sala de estar.

Hotel Rwanda

No comí más de diez cucharadas (quizás a alguien le parezca un abuso, pero para mí diez cucarachas de helado equivalen a los entrantes de una cena, o sea, a casi nada) porque, literalmente, no podía tragar. Se me fueron las ganas. Mezclar dulce con salado no es… Tristeza, sí, pero sobre todo mucho asco y rabia. Sufrí una crisis de clínexs.

-Jolín, chica, pues sí que eres de lágrima fácil; sólo es una peli… -pensará alguien.

Soy de lágrima fácil, lo reconozco. Pero Hotel Rwanda no es “sólo una peli”.  Hotel Rwanda gira en torno a un edificio (el hotel Mille Collines, propiedad de las aerolíneas belgas “Sabena”), a las personas que lo ocupan y a las relaciones entre ellas. A unas horas de la firma de un convenio de paz entre hutus y tutsis -respaldado por la ONU- en el Hotel Mille Collines (Kigali, Ruanda), cuyo gerente es Paul Rusesabagina (Don Cheadle), pequeños acontecimientos empiezan a perturbar la cotidianeidad del país. Soldados hutus instigan por radio a “erradicar la invasión asesina de los tutsis”. Paul Rusesabagina es hutu, respetado por su generosidad, su carisma y los contactos que tiene, se ve involucrado en el transcurso de los acontecimientos cuando amenazan a su mujer tutsi (Sophie Okonedo), a sus hijos y vecinos con la muerte. Logra sortear los primeros obstáculos mediante el soborno, con la esperanza de que las fuerzas internacionales lleguen para evitar la guerra civil. Sin embargo, la situación empeora. Tras el asesinato del presidente ruandés, comienzan las matanzas indiscriminadas de tutsis a manos de los soldados y ciudadanos hutus. Paul logra proteger a los suyos en el hotel, al que empiezan a llegar cientos de personas pidiendo auxilio. Mientras un joven cámara, reportero de la BBC (Joaquin Phoenix), graba imágenes de los exteriores del hotel (que se emitirán en las televisiones de los países ricos y que, paradójicamente, no servirán para nada) y Paul hace uso de todos los recursos y sobornos posibles para mantener con vida a los tutsis refugiados en el hotel, las fuerzas internacionales llegan a Ruanda sólo para evacuar a los ciudadanos blancos y devolverlos a sus países de origen. No van a intervenir, Ruanda importa un carajo a los blancos. Paul, armado de coraje, con la ayuda del coronel Oliver (Nick Nolte) de la ONU -defraudado por el comportamiento internacional-, logrará cobijar y proteger primero, y salvar después, la vida de casi mil personas que confiaron en él. Se compromete consigo mismo para proteger a su mujer tutsi, Tatiana, a sus hijos y a los vecinos tutsis que, atemorizados y amenazados, llegan al hotel pidiendo auxilio y protección, cuando las fuerzas internacionales no ofrecen intervención ni ayuda a los perseguidos.

Hotel Rwanda es, en fin, un homenaje a un hombre bueno (Paul Rusesabagina) y a las víctimas de un genocidio, el más rápido y sangriento de la historia moderna, al que el primer mundo -de mierda- dio la espalda, como suele hacer, una vez más. 

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Dinero televisivo

Junio 17, 2008 · 1 comentario

Ando mal de dinero. Ya, y quién no, ¿verdad? Sí. Pero yo me quejo de lo mío. Ni el dinero ni el café llueven en el campo, aunque ya podrían. El caso es que esta es temporada de gastos extraordinarios (verano, rebajas, verano, rebajas y un par de viajes) y no sé de dónde voy a sacar los billetes de quinientos. Los juegos de azar no son lo mío, no conozco a ningún hombre que quiera mantenerme (él se lo pierde, por supuesto) y no me he encontrado -nunca- ningún maletín repleto de lingotes de oro. Así que mi única oportunidad de ganar dinero fácil (excluidas quedan las posibilidades de ponerme a trabajar o de vender mi cuerpo) es… ¡participar en concursos de televisión!

Sí, estoy desesperada, es cierto.

Pero… qué sé yo, si voy a la tele nadie tiene por qué enterarse, ¿no? Si lo llevo en secreto-secreto… Nadie sabrá si doy o no pie con bola, si meto la pata, si digo que la capital de Zimbaue es… hmmm, ¿Beirut? ¿Madagascar? Pues eso.

Los programas a los que no me importaría ir son:

Pasabalabra,

Saber y ganar (me he dado cuenta de que el humor absurdo de Jordi Hurtado y Juanjo Cardenal es… bastante parecido al mío)

y La lista.

Si alguien sabe de algún programa en el que se participe por parejas, que lo diga. Repartiremos el botín.

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Black Power

Junio 4, 2008 · 1 comentario

Da igual que Barack Obama no sea elegido presidente de los Estados Unidos, porque ya ha hecho historia: es el primer candidato negro a la Casa Blanca. Que conste que a mí su raza me da igual, pero es por esto por lo que anoche hizo historia, ¿cierto? Creo, sin embargo, que no pasará de ahí precisamente por eso, porque es negro.

-¡Pero qué dices! ¡Si lo han elegido como candidato demócrata! -me increpa alguien.

Ya. Pero porque la otra opción era que la candidata fuera una mujer. Y dentro de lo malo los estadounidenses han elegido… a lo menos malo.

-¡Insinúas que Hillary no era una rival digna? ¿Que por ser mujer no sería una buena presidenta?

No, de hecho, yo la habría votado.

-¿Entonces!!

Lo que digo es lo que creo que han pensado los norteamericanos. No están preparados -ni ellos ni casi nadie- para que una mujer esté al mando de la primera potencia mundial -porque lo sigue siendo, ¿no? Por eso el resultado del circo de las primarias demócratas (mujer fuerte vs. negro simpático) ha estado hasta el final tan reñido. La decisión era, con perdón, de las jodidas.

Y sin embargo, insisto, creo que el próximo presidente no será negro, ni simpático, ni joven, ni demócrata, sino republicano, de la tercera edad y con muy mal carácter: Jhon McCain, que ya ha declarado que Obama es “un adversario formidable”. Claro, yo si fuera él también lo pensaría… y estaría frotándome las manos.   

Veremos.

Todo esto me recuerda a la crisis del PP y a lo saludable que sería que se celebraran unas primarias. Porque si no, me temo, Rajoy va a seguir aferrado con todas sus fuerzas -e influencias- a la presidencia -como si pendiera de una cuerda y fuera cuestión de vida o muerte no caerse al fondo del abismo- hasta quemar -más aún si cabe- el partido.  Pero para que se convoquen elecciones en el seno de un  grupo político hacen falta candidatos y en el PP, aunque muchos son ya los que se miran con cara de “venga, va, si tú le plantas cara yo te respaldo”, nadie da el paso de manera oficial. Remolonean, critican públicamente la incapacidad y -lamento decirlo- ineptitud de Mariano Rajoy para dirigir algo tan crucial para la vida de un país democrático como es el principal partido de la oposición, se envían SMS hirientes como si en lugar de personas hechas y derechas y políticos profesionales -o precisamente por eso- fueran adolescentes… pero poco más. Creo que no se han parado a pensar en lo penoso que resulta. Ojalá se presente Juan Costa.      

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Grandes series

Junio 3, 2008 · 4 comentarios

Cualquier tiempo pasado fue mejor; al menos por lo que respecta a las series de televisión. De verdad lo creo. Aquí van mis tres favoritas:

Cosas de casa

Antena 3 -y creo que también Canal 9- la ha repuesto mil veces. De hecho, me parece que la siguen echando antes de la segunda edición del telediario. No me importaría volver a verla, entera, de cabo a rabo, pero a esas horas a veces aún ando durmiendo y, bueno, a mi madre no creo que le hiciera mucha gracia.

-¡Pero qué haces?

-Hmmm… Prevenir.

-¿Cómo?

-Para no llegar tarde a las noticias.

- …

 Resulta innegable que Steve Urkel y todos los demás son La Risa. No os miento si os digo que al volver a ver el fragmentito del episodio de las tartas se me han saltado las lágrimas. Sí, mi humor es muy… Es mi humor, che. Y por si a alguien le interesa llevo toda la vida deseando hacer una batalla de tartas. Sólo impongo dos condiciones:

1. Que las tartas no sean de chocolate (no quiero tener que rendirme sólo para comérmelas)

2. No tener que limpiar.

 

El Príncipe de Bel Air, ouh yeah

  

Hilarante. Y sobre todo con el doblaje latino. Nuestra versión del rap, sin embargo, es mucho mejor. No puedo resistir la tentación. Aquí va la segunda parte del capítulo.

(Nota freak: en el doblaje español, cada vez que Will pronuncia el nombre de “Hillary” ésta ha de gritar “¡caca!”, en lugar de ladrar. Lo recuerdo porque éste es uno de mis capítulos favoritos). El final no tiene precio: una buena moraleja, de las que ya no se hacen. Además es muy actual; yo misma debería aplicarme el cuento. 

Mi tercera serie favorita es Malcolm in the middle. Lástima que A3 la tratara tan mal… Los guiones son geniales; los personajes, un poco extremos, sí, pero redondos.  

Bueno, ya acabo.

¿Qué habría sido de nosotros con unos padres así? ;)

Y antes de que os pongáis a divagar: ¿cuáles eran o son vuestras series favoritas?  Por contrastar, y tal.

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Que se jubilen

Junio 2, 2008 · 4 comentarios

La edad y la experiencia van siempre, salvo en algún caso paradigmático, cogidas de la mano. Las nuevas generaciones poco tenemos que hacer contra un modelo que tiende a perpetuarse, o eso creo. Si tu experiencia laboral no es mayor de tres años, ni te molestes en echar el currículum en tal o cual despacho, redacción, banco o incluso tienda de Zara. Si no tienes el carné de coche desde hace más de… no sé exactamente cuánto, no pudes alquilar uno porque seguro que lo estampas.  Pero si nadie te da una primera oportunidad, ¿cómo demonios…? En fin, eso está ya muy hablado.

Estoy a favor de las “caras de siempre”, de los que creen que aún pueden ser útiles precisamente por eso, por la experiencia, la sabiduría que acaba confiriendo el tiempo y la memoria; pero a veces, en algunos casos, hay que saber retirarse a tiempo y dejar paso a las “caras nuevas”, caras de gente que empieza con ilusión, con más o menos talento, con ideas, sencillamente con más fuerza.

Hay dos personas en concreto que deberían tomar nota:

Carmen Sevilla. Entiendo que después de tantos años en la pantalla de la caja tonta  ha de ser duro desaparecer… pero, ¡por dios!, ya está bien.  Me apena que aparezca cada sábado por la tarde, enjoyada y empingorotada, y que luzca un palmito que ya está muy mustio. Me apena también su desgastado “shiquisho” y el pinganillo por el que el realizador le chiva las frases que se le van olvidando. Me saca de quicio, la pobre. Ha perdido el salero, sintiéndolo mucho. Si fuera mi abuela le pediría por favor que lo dejara, por su propio bien y por el de todos. Le buscaría un grupo de amigas marchosas con las que salir a merendar por las tardes.

Manuel Fraga. A este hombre alguien tendría que regalarle una boina, un parchís y una botellita de anís para que se entretuviera y dejara de una vez por todas de meterse donde ya nadie le llama.  

Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Quién estaría mejor sentadito en un banco del parque dando mollitas de pan a las palomas? ¿Quién debería dejar de figurar e ir al colegio a recoger a sus nietos? ¿A quién le regalaríais un viaje de ida a cualquier sitio lejos de aquí? ¿De quién preferiríais no volver a saber nada?

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Un mundo a tu medida

Junio 1, 2008 · No hay comentarios

No sé si habéis visto el anuncio de Gillette Venus Breeze. Es… es… hm… como todos los anuncios de cuchillas de afeitar: patético. La novedad de este nuevo aparatejo es que gracias a las barras de gel de su lateral ¡no necesitas utilizar otro gel o jabón! Eso es… uf, creo que es lo más revolucionario que se ha inventado desde los Gusiluz. Y no, no es una comparación aleatoria: si querías ir a hacer pis en mitad de la noche no hacía falta que encendieras la luz; ¡bastaba con estrujar la barriga del Gusiluz!

El anuncio en cuestión no he podido encontrarlo en YouTube, pero básicamente se reduce a:

1. Una mujer al volante de un coche pequeñito (porque, claro, si es más grande… ya se sabe)

2. Una voz en off que pregunta: “¿Te imaginas un mundo a tu medida?”

3. Del salpicadero del coche brota un kit completo de maquillaje, con paletas de sombras de ojos, de base, de polvos del sol…¡en fin, de todo! La mujer pone cara de “¡oh, sí, esto sí que es un mundo a mi medida!” y se pinta los labios.

4. En un mundo a tu medida no puede faltar tu cuchilla de afeitar. Te sueltan, así pues, todo el rollo de la Gillette Venus Breeze. Y todo es perfecto, como en los mundos de Yupi.

No sé quién ideo esto, y tampoco me interesa. Bien sabido es, sin embargo, que los anuncios de objetos destinados al uso y disfrute exclusivo de la mujer (véase: cuchillas de afeitar con cabezales con gel, compresas, cremas antienvejecimiento y para lubricar la zona íntima, tampones, detergentes, lejías y creo que ya está) son para llorar, así que supongo que las capacidades de quien lo ideó o quienes lo idearon no daban para un anuncio de Audi ni de Repsol.

Si me hubieran pedido opinión

-¿Oye, María, como sería el mundo a tu medida?

 Probablemente me habría convertido en la portavoz de Mafalda (una de las mujeres, bueno, niñas de las que más podría aprender la humanidad, si le diera la gana), habría divagado y resucitado algunas viejas utopías.

-Eso está muy bien, pero el anuncio dura quince segundos y no podemos malgastarlo, digo, dedicarlo a hablar de la protección de las ballenas ni de lo… ¿cómo era? ¿La ablación del clítoris? Pues eso. Céntrate en el tema, por favor.

-En la depilación, ¿no? Un tema de importancia mundial, tienes razón… Bueno, pues… Un mundo a mi medida sería un mundo en el que no tuviera que depilarme.

-¿Que no tuvieras que depilarte? Ja, ja. ¡Pero eso no puede ser! Ja, ja. ¿Y qué quieres decir? ¿Depilarte por láser o dejarte crecer el vello?

-Entiéndelo como quieras.

 

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En el banquillo

Mayo 28, 2008 · 4 comentarios

Federico Jiménez Losantos se ha sentado en el banquillo -por fin- acusado de injurias al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. El locutor, además de insultar a Gallardón (”traidor, bandido, farsante redomado y lacayo de la oposición”), proclamó por las ondas que el alcalde no quería que se investigase a fondo el 11-M ( ”Lo repito, alcaldín, 200 muertos, 1.500 heridos y un golpe brutal para echar a tu partido del Gobierno. Te da igual, Gallardón, con tal de llegar tú al poder”). Gallardón hasta ese día jamás -o eso dice- había sentido la necesidad de querellarse con nadie (buena forma de empezar, alcalde). Jiménez Losantos, que se enfrenta a una multa de 72 000 euros, citó a Esperanza Aguirre y a Ángel Acebes como testigos, pero éstos no han querido mojarse.

Y yo digo: ¡ya era hora, che!

El tito FedeJiménez Losantos perdió el norte hace tiempo. Propenso a los extremos, un día elogia y ensalza y al otro, denosta, desprestigia y humilla. Ah, y crispa y manipula a los radioyentes. Una mañana tras otra, de seis a doce hace alarde de “todo lo que no tienes que hacer -ni puedes hacer- si quieres ser un buen periodista”.  Si al menos tuviera la voz bonita… ¡pero qué va! Mucho me temo, sin embargo, que él se ríe de los 72 000 euros (con el sueldazo que le pagan…), así que volverá a la carga, inmune, más exaltado si cabe, autoerigido mártir, gurú y portavoz de la derecha española.  Lo peor de todo y más increíble es, sin duda, que desde la Conferencia Episcopal se lo siguen consintiendo.  

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¿Quién defiende a los indefensos…

Mayo 27, 2008 · 1 comentario

si los que tienen que defendelos no los defienden sino que se aprovechan de ellos?

<<”Save the children” denuncia que abusos sexuales a niños por parte de cooperantes y fuerzas de la ONU>>

La noticia completa me produce demasiado asco como para reproducirla, así que si os interesa la podéis leer aquí, aquí , aquí, en demasiados sitios, desgraciadamente.

Las palabras no son lo suficientemente elocuentes para expresar el desprecio que siento ahora hacia todos esos que se amparan en un organismo internacional y en la indefensión más absoluta de los niños para satisfacer sus deleznables impulsos.

Mi desprecio es un vómito del tamaño del mar Negro. 

Y pienso que Ferdinand tenía razón: cuando un adulto se muere no hay por qué lamentarlo del todo; un mal bicho menos en la tierra. Si se trata de un niño la cosa cambia: hay porvenir y, puestos a amar algo, es menos arriesgado amar a los niños que a los hombres porque cabe esperar que, con el tiempo, sean menos malvados que nosotros.

 

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El ruso es el mejor

Mayo 25, 2008 · 2 comentarios

Un genio del patinaje artístico, un Stradivarius del siglo XVII y un cantante que, arrodillado en el suelo, lucía pectorales. Estos tres elementos que aparentemente no guardan relación entre sí entusiasmaron a los europeos y determinaron, anoche, que Rusia ganara Eurovisión.

El listón, para qué vamos a engañarnos, no estaba muy alto. Pese a que no vi el festival entero, los resúmenes de las actuaciones me bastaron para reconocer, de entre las 24 canciones, a mis favoritas: Noruega, Dinamarca , Ucrania Inglaterra. La de Rusia me gustó únicamente por una razón: Evgeny Plushenko. Bueno, me gustó, alegró y sorprendió a partes iguales.

Plushenko es El Patinador. Por delante incluso de Brian Joubert. Desde mi punto de vista, claro. Y, sí, el patinaje es el único deporte que puedo afirmar que me gusta de verdad. A Plushenko lo he visto por la 2 conseguir tres mundiales y cuatro europeos, y… En 2006 se lesionó y desde entonces estaba desaparecido. Es lógico que ayer me llevara una alegría al verlo… aunque no fuera sobre el hielo. Así que si los europeos votan en función de afinidades históricas, políticas y geográficas, yo -de haber votado- lo habría hecho exclusivamente por simpatía y admiración hacia el deportista ruso.

Por todo esto no pienso decir nada más de Eurovisión -festival caduco y cada vez menos serio, circo de horrores musicales-, ni del Chikilicuatre ni de las copazas que llevaba entre pecho y espalda el señor Uribarri y de lo viejo verde que es (sólo le faltaba gritar eso de “ay omá qué rica”). Mejor mirad este video de Plushenko, que además de ser El Patinador, como ya he dicho, es todo un hombre espectáculo.

 

 

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Alma de prosa

Mayo 22, 2008 · 4 comentarios

Anoche un amigo me envió un mensaje en el que me decía lo siguiente:

No m exes en kra q to lo prdiste, tb a tu vera yo to lo prdi.bien pagá, si tu ers la bien pagá xq tus bss compre.y a mi t supiste dar x 1puñao d parné. bien pagá, bien pagá. bien pagá fuiste mujé. pon canal9 ;)

Tenía razón aquel que dijo que los amigos no se eligen, aunque si se pudieran elegir, sinceramente, yo no cambiaría a este individuo por ningún otro porque, pese a que es un frikazo que ve Alma de Copla (sí, sí, Alma de Copla), es capaz, con sus ocurrencias, de hacer que brote la carcajada en un momento en el que estaban a punto de extinguirse. Y es que, veréis, el alemán no es, precisamente, el idioma más divertido del mundo, ni el más sencillo, pero sí el que más posibilidades de suspender presenta.

El caso es que le hice caso y vi un ratito Alma de Copla. Sé que algunos habréis puesto el grito en el cielo, “¡¡¡DIosssss!!!” (sobre todo las mujeres con las que comparto este maravilloso blog), pero estaba muy quemada. La televisión, creo, sólo la pongo en momentos realmente críticos, cuando necesito recordarme que hay gente mucho peor que yo, etcétera. Y anoche, aunque me envilecí, pude comprobarlo.  

Pobrecitos. La copla, convendréis conmigo, no es un género de éxito. Tuvo su gran momento, pero pasó. Así que si ya resulta difícil ganarse la vida con la música comercial, imaginaos con la copla. Claro que el público es fiel, pero… Che, es como si yo a estas alturas quisiera ganarme la vida escribiendo tragedias griegas. Sería muy noble, casi heroico por mi parte, pero…  Aunque supongo que si mi pasión fueran las tragedias griegas… iría a por todas. Pues la vocación, al fin y al cabo, es -voy a decir algo muy folclórico- “lo más grande deste mundo”. Pero, en fin, que no, mi situación es grave, pero creo que no estoy en el grupo de los terminales.

Todo esto venía a que… Hay programas para todo: para encontrar la revelación musical del año, para fabricar modelos internacionales en serie, para instruir a actores aspirantes al Goya (jajaja), para sacar a la luz nuevos talentos… Hay programas para todos. Menos para mí. Yo no podría ser cantante (porque canto como un grillo afónico), ni modelo (de tallas grandes, quizás, y tampoco), ni actriz (por mucho que me animárais, chicas, tras mi imitación estelar de Dolors Palau…). Tampoco tengo ningún talento sobrehumano que pueda  atrapar a la audiencia. Pero a mí me gustaría que hubiera un programa… para escritores fracasados, o algo así. Un programita íntimo, en la 2 de TVE, por ejemplo, en el que escritores noveles, desconocidos, anónimos, con pseudónimo, o qué sé yo, pudieran leer sus textos o prestar sus textos para que fueran leídos por otros. Algo muy sencillito, barato, nada descabellado. Sólo un micrófono. Y leer en voz alta. Yo no me presentaría, porque la televisión me aterra, me entraría la risa histérica y todas esas cosas que me pasan cuando hablo para más de cinco personas, pero es una idea que me gusta. No sé, lo echo en falta.       

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Tres propuestas

Mayo 21, 2008 · 2 comentarios

1. Exposición de Botero en el IVAM

Hasta el 6 de julio podremos contemplar en el Instituto Valenciano de Arte Moderno las obras del colombiano Fernando Botero, el artista vivo latinoamericano más cotizado. Dos series, Abu Ghraib  y El circo, similares en cuanto a estética (color, composición, sus omnipresentes “gooordos”), pero completamente opuestas en cuanto a temática. El casi medio centenar de obras que componen la primera serie transmite la indignación moral y la cólera del artista al conocer las torturas y vejaciones físicas sufridas por los presos iraquíes, ordenadas y realizadas por la Administración estadounidense, al frente de la cual se encuentra, cómo no, George Bush.  La segunda serie, El circo, muestra la otra cara de la vida: la de la alegría y el placer. El colombiano contrapone, así, la crueldad abismal y el deseo de felicidad que anida, en realidad, en todos los seres humanos.

 

 

2. Campaña para proteger a los pueblos indígenas

No hace falta irse al otro lado del mundo para ayudar; si hay ganas, empezando por nuestras familias y acabando por nuestro barrio, podemos hacerlo. Está a nuestro alcance, sí.

Pero en el mundo pasan más cosas de las que salen en los medios y de las que vemos con nuestros ojitos miopes.  Los pueblos indígenas son un vestigio del pasado, viven escondidos, no hacen daño a nadie. Y tal vez por eso, porque son distintos, y frágiles, los gobiernos y algunas multinacionales con intereses en los territorios que ocupan los indígenas se han empeñado en destruirlos.  Pasaos por aquí, informaos y  presionad. Es fácil: basta con enviar una carta. Hay un modelo, pero he redactado otro; podéis suscribirlo si os place. Tengo mucho que decirle a Alan García y a Fernando Lugo, entre otros…

 

3. Comentarios pro-Waits

Tom Waits va a actuar en España. Nunca lo ha hecho. Por falta de tiempo, supongo: se trata de un músico legendario. Quiero ir. A Barcelona o San Sebastián, da igual. Es una ocasión única. Pero las entradas rondan los 125 euros… Así que mi tercera propuesta de hoy es que comentéis -que sigáis haciéndolo- y que, por una vez, os rasquéis el bolsillo vosotros. 0′01 euros por comentario, nada grave. 

Sólo necesito… 12 500 comentarios…………….

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El camino -erróneo- hacia la igualdad

Mayo 18, 2008 · 2 comentarios

La creación del Ministerio de Igualdad ha sido una de las peores ocurrencias de Zapatero. El presidente italiano se chotea del “gobierno rosa” y, de inmediato, todas las feministas se indignan, montan en cólera y lo desacreditan. A mí me da igual lo que diga o deje de decir Berlusconi, francamente. Y, como esto siga así, voy a pasar también de las travesuras de ZP. Una va teniendo una edad en la que ya no está para disgustos…

Pero hasta entonces, hasta que llegue a esa deseada fase en la que nada me turbe, en la que pueda afirmar como hacen muchos que me da igual la política, etcétera, etcétera, seguiré cabreándome cuando el inquilino de la Moncloa afirme, satisfecho como si acabara de llegar a la cima del Everest, que “este es el primer Gobierno de la historia donde hay más mujeres que hombres“.  Amigo ZP, eso no es un triunfo. Pero lo dices de una forma que cualquiera diría que te pasaste la noche devanándote los sesos…

“Oye, Sonsoles, ¿qué crees que causará más sensación: que haya más mujeres que hombres en el gobierno, que haya algún ministro o ministra de color, que te ponga a ti en el Ministerio de Cultura o que sustituya a María Teresa por un discapacitado mental, por eso de la integración y la igualdad de oportunidades? Ya sabes que ese es uno de nuestros objetivos en esta nueva legislatura…”.

Vanagloriarse de que en un gobierno hay más mujeres que hombres me parece atroz. Si se trataba de anotarse un punto, ya podría haber dicho que se mudaba con su familia a un piso de treinta metros o que recortaba mucho su salario para ser un mileurista más. Por solidaridad, y tal. Eso habría estado muy bien. Habría aplaudido a Zetapé. Pero no se le ocurre otra cosa que reservarse la mayoría de carteras de los ministerios para las mujeres, como el niño que, para sentirse bien, invita a su cumpleaños al marginado de la clase. Espero que, al menos, las haya fichado por ser mujeres válidas, y no por su físico o vete a saber qué otro factor*.  

Yo, como mujer, no necesito demostrar nada, ni necesito que me construyan una rampa de acceso para llegar adonde quiero llegar. La paridad es una parida y la igualdad efectiva pasa por aceptar lo que una es y actuar, en lugar de lamentarse de la condición de mujer y de las trabas y zancadillas que los hombres nos ponen a lo largo de nuestra vida. Porque eso es mentira: ya no nos sirve de nada la excusa de falta de oportunidad, preparación, estímulo, dinero y tiempo. Yo no necesito ningún trato de favor y tampoco que nadie me reconcilie con mi condición de mujer.  Porque además, por qué negarlo, me encanta serlo.   

 

*El porqué sigue Magdalena Álvarez al frente del Ministerio de Fomento es un misterio, ya que salta a la vista que muy agraciada no es y que -me remito a los hechos- capaz e inteligente, tampoco.

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Cuando la psique falla

Mayo 16, 2008 · No hay comentarios

España necesita psiquiátricos. Y cárceles, hospitales, guarderías… Todo lo que queráis, salvo bazares chinos. Pero a mí me preocupa especialmente la ausencia de los primeros. Porque, queridos, aquí hay locos para, como suele decirse, parar un tren. Y cuando empieza a apretar el calor, no veas. 

Durante una época los manicomios abundaban. A la mínima sospecha, hala, te encerraban en una celda y si estabas muy, muy grave incluso te encadenaban. O te vestían con una camisa…un poco ajustada, o directamente te sedaban. El trato era, en muchos casos, inhumano y… Bueno, supongo que podéis imaginarlo (tan mal o tan bien como yo, que jamás he estado interna en uno, pese a la verosimilitud de las líneas anteriores…). Un buen día, bueno, lo suyó le costó, un tal Philipe Pinel dijo que de cadenas nada, que a los enfermos mentales había que -hay que- tratarlos humanamente. Y estoy de acuerdo al cien por cien con él. Pero hay que tratarlos: ese es el punto.

Una persona con una enfermedad mental tiene que ser tratada y alguien ha de hacerle un seguimiento para ver cómo va, si mejora, si empeora, para saber si el tratamiento es eficaz o, sencillamente, si lo está tomando. Hay personas a las que les basta la medicación, pero hay otras -muchas- a las que no. Hay otras para las que no es suficiente; personas que necesitarían ser atendidas y controladas permanentemente; personas que se convierten en un verdadero problema para las familias -los sujetos pacientes-, desamparadas frente a un problema que les desborda y que se desborda, día tras día, un poco más. Ejemplos, desgraciadamente, conocemos todos de sobra. Los enfermos mentales se convierten en noticia del día cuando degüellan a un familiar, violan a una niña o matan a alguien que, sencillamente, pasaba por ahí. Y de pronto las autoridades parecen tener prisa por encontrar soluciones que no llegan. Hasta entonces, los enfermos mentales son invisibles, no existen para la sociedad sólo para los más cercanos, aquellos que los sufren. Son, como escribió Luca de Tena, los renglones torcidos de Dios.

 

PD: la razón por la que escribo hoy sobre este tema la encontráis aquí. Ha ocurrido lejos, pero me ha sobrecogido.

  

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Mujeres de novela

Mayo 14, 2008 · No hay comentarios

Capote, por Jack MitchellTruman Capote fue un maestro de seducción, un especialista en crear personajes genuinos, magnéticos e inolvidables. Personajes como el encantador e ingenioso P. B. Jones al que quisiéramos tener de amigo; otros que ojalá fueran de carne y hueso y se dejaran querer, tal es el caso del huérfano Collin Fenwick, y otros o, mejor dicho, otras a las que nos gustaría parecernos. Porque si algo sabía Capote, además de que era un genio, tal y como se autodefinió en Música para camaleones, era dar vida a mujeres que de manera aislada condensaban en sí mismas todo el complicado universo femíneo.

De entre todos ellas destaca una estrella del Nueva York más sofisticado, una amante de los lujos que atractiva sin ser guapa rompe a su paso corazones. Con ustedes, la que tomaba el Desayuno en Tiffany’s: la incomparable Holly Golightly. Capote logró que esa novela corta le terminara de consagrar y, también, que se consagrara por sí misma. Años más tarde la historia fue llevada al cine por Blake Edwards y protagonizada por la eterna Audrey Hepburn. Holly Golightly pasó a formar parte, así, del Olimpo de los mitos; pero pese a su fulgor, no fue la única mujer -aunque sí la más importante- en la vida literaria del norteamericano y no sería justo, por tanto, olvidar a Grady McNeil y Kate McCloud. La primera, una adolescente nacida en lo más alto de la escala social, enamorada de un judío, veterano de guerra, de clase muy baja; la segunda, una mujer madura que supo jugar bien sus cartas, y  logró ascender hasta la cumbre de Estados Unidos gracias a su matrimonio con un multimillonario, a quien dio un hijo. Les unen, sin embargo, cierto halo de cliché, la tragedia y el hecho de que las novelas en las que aparecen, Crucero de verano y PlegaAudrey Hepburn en una de las escenas más famosas del filmrias atendidas respectivamente, no fueron concluidas. En contraposición a ellas, se encuentra la original Dolly Talbo, mi predilecta. Dolly es, en mi opinión, el personaje femenino más asombroso y vivo de cuantos salieron del corazón y de la pluma de Capote, y eso que El arpa de hierba fue la tercera de sus novelas. Pese a su convencionalismo inicial, experimenta a lo largo de las páginas una inusitada evolución. O tal vez sería más correcto hablar de revolución. Abandona a su hermana, para quien trabajó durante toda su vida; se instala en una cabaña en la copa de un árbol y, contra todo pronóstico, ya bien entrada en años, descubre el amor. Su osadía le permite romper con todo y vivir, por fin, a su manera aunque sea durante poco tiempo.

Capote siempre se mostró mucho mejor al ocuparse de los ricos que de los pobres pues, después de todo, como afirmó Alan Schwartz, su amigo y abogado, “sus gustos se inclinaban por lo exquisito, por la fantasía, el brillo, la belleza de las insinuaciones”. Y, cómo no, por las femmes fatales, genuinas, magnéticas e inolvidables, víctimas de un rasgo común a todas las obras de este autor: el temblor de que una vez, en algún lugar inconcreto, se perdió la posibilidad de ser feliz.

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La tribu de los “jilipollas”

Mayo 13, 2008 · 2 comentarios

De pequeña, cada vez que me peleaba con mi hermano pensaba que lo nuestro se había acabado para siempre, que ya nunca seríamos hermanos, y tal. En momentos así -tan críticos- increpaba a mis padres:

-¡Tened más hijos!

Ellos se miraban con cara de “vamos a tener que llevar a esta niña al gabinete psico-pedagógico del colegio”, y me veía obligada a añadir:

-¡Ser hija única es una caca!

Sí, ya sé que he dicho que tengo un hermano. Pero también he dicho que cuando nos peleábamos, dejábamos de serlo, ¿cierto? No sé cómo mis padres no enloquecieron. O cómo no enloquecí yo, claro.

Ahora que ya no me peleo a muerte con mi hermano preferido, sigo pensando que no me habría importado que fuéramos unos cuántos más. Una familia numerosa, ya sabeis. Pero sólo por unos días, para probar qué tal. Claro que hay familias numerosas, familias nuuumerosas, familias nuuuumeeeeerosas y tribus de “jilipollas”.  A este último grupo pertenecen los Duggar.

Los Duggar son una familia norteamericana -si no, no se entiende- que reside -atención- en Tontitown, Arkansas. Los factores que los convierten en una tribu de “jilipollas”, como decía antes, son varios. Voy a tratar de explicarlos:

Los Duggar, Jim y Michelle, tienen -tomad aire- diecisiete hijos (17). Y están esperando el dieciocho (18). No va de coña.  Y el nombre de todos ellos (10 chicos y 7 chicas) empieza por jota (j). Por eso lo de “jilipollas”.

La euforia reproductiva de los progenitores tiene, cómo no, raíces religiosas. Pertenecen a un “movimiento evangélico” -llámalo secta- conocido como Quiverfull,  que califica a los hijos como “una bendición de Dios” y anima a tener tantos como el cuerpo aguante. Sí, da miedo, mucho miedo. Pero lo cierto es que Michelle ha de tener, además de un cerebro sempiternamente fuera de servicio, los genes de una superheroina. Diecisiete hijos, joder, me duele sólo de pensarlo. Claro que para ella, tal y como me confesó ayer en una conferencia telefónica, traer a un niño al mundo es “más fácil que sacarme un moco de la nariz”. Pues eso.

Al tratararse de una familia evangélica, los hijos no son escolarizados, sino que son Jim y Michelle los que les educan en casa. Vale. Me pregunto cómo se las apañarán. Y lo que es peor: qué c*** les enseñarán. Si es que les enseñan algo además de a cambiar pañales y a preparar papillas. El hijo mayor, Joshua James, aún no se sabe la tabla del cinco. Su padre le dijo “hijo, ten paciencia, cuando el número 18 aprenda a hablar os enseñaremos a todos a la vez. Ahora anda al bar de Joe el Ballena y mira a ver si encuentras a una buena chica, para…, ya me entiendes, ¿no?, jie, jie, jie… Que como sigas tan empanao’ no podrás superarnos a mamá y a mí. Jie, jie, jie…”. That’s right. Lo que sí espero, por el bien futuro de las niñas, es que la madre ja-más les hable en plan de mujer a mujer.

Alguien podría creer que los Duggar tienen hijos “por amor a Dios”, como ellos mismos afirman, pero  en realidad lo que quieren es figurar. Salir en los periódicos, evangelizar y que la gente participe  en la votación online para escoger el nombre del vástago que ahora esperan.  ¿Puede haber algo más atroz? Pero, claro, han recurrido a este método porque su -corta- imaginación ya no daba para más. En cuanto los internautas decidan la mujer ya podrá ir bordando el nombre en un babero -como los otros diecisiete que bordó en su momento- para no olvidar cómo se llama su pequeño.

Los señores Duggar se han tomado la paternidad como un juego, “venga, Michelle, a ver si entramos en el libro Guinnes”, y sus hijos, en realidad, no les importan un pimiento. ¿Qué calidad de vida les han dado? Sólo sonrån para la foto; no os engañéis¿Qué ejemplo? ¿Cuántas conversaciones de más de dos minutos habrán mantenido entre ellos? ¿Qué futuro les espera a unos niños que ni siquiera están escolarizados? ¿Qué clase de padres son? Jim Duggar además de ser un excéntrico que condena a sus hijos a llevar su inicial, es un retrógrado y un tarado. Pero su esposa es peor. Una mujer que se ha pasado 135 meses de su vida embarazada, que pone seis lavadoras al día, que ha cambiado más de 90 000 pañales, ¿qué ha podido hacer por sus hijos? Ni siquiera creo que se haya parado a pensar en el riesgo al que se exponía con los 18 embarazos. Tampoco creo que haya pensado en que podía haber dejado a todos sus hijos huérfanos. Es una abnegada, una retrasada mental a la que deberían ligarle las trompas. Los dos me dan asco. Sus hijos, en cambio, víctimas de la inconsciencia paterna, me dan pena, mucha pena. Su situación me ha hecho recordar una afirmación de Kundera:

El campo de concentración es un mundo en el que las personas viven permanentemente juntas, de día y de noche. La crueldad y la violencia no son más que rasgos secundarios (y no imprescindibles). El campo de concentración es la liquidación total de la vida privada.

La familia, a veces, es comparable a un campo de concentración, por eso, por la absoluta ausencia de intimidad. La de los Duggar, sin duda y lamentablemente, ha de serlo.

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Telezattoo

Mayo 12, 2008 · 3 comentarios

Mi profesor de Ética, cuando estaba en el colegio, era cura, psicólogo y, por si eso fuera poco, también el director del centro. Era el hombre más soberbio  que he conocido en mi vida (y digo era porque, bueno, por fortuna a todo cerdo le llega su San Martín, y a él la vida le bajó el ego), además de bastante machista. El resto de curas de mi colegio -considero oportuno aclarar esto- eran todos estupendos, hombres de bien, muy atentos, herederos del verdadero espíritu calasancio. Les encantaba enseñar, con eso lo digo todo. Pero a este hombre, el padre Z., a mí siempre me pareció que no. Lo cierto es que, respecto a él, el colegio estaba dividido: unos le amaban, otros le detestaban. Los primeros manifestaban su afecto, reían sus gracias -sin gracia-, apoyaban sus decisiones, actuaban como perritos falderos. Los segundos eran subordinados que sufrían en silencio.

La cuestión es que un buen día, el padre Z. llegó a clase e hizo la siguiente pregunta: “¿Cuántos televisores tenéis en casa?”. Uno por uno, todos mis compañeros fueron respondiendo. “¡Tres!, ¡Cuatro!, ¡Dos!, ¡Cinco y uno en el cuarto de baño!, ¡Todos tenemos una en nuestra habitación!, ¡Dos!, ¡Tres!”, etcétera. Yo, lo reconozco, estaba sudando. Me habría gustado desaparecer, o ser capaz de mentir, pero siempre se me ha notado en la cara. “Uno”, respondí roja como un tomate, con los ojos fijos en el tablero de mi mesa. Mis compañeros me miraron con compasión (en cuanto salimos al patio pusieron en marcha una colecta cuyos fondos se destinarían a comprarnos tres o cuatro televisores más), el padre Z. se mesó el bigote y yo me quería morir.

De eso hace bastante tiempo y, por fortuna, he conseguido superar el trauma. Pero en casa las cosas siguen por un estilo. Conservamos el televisor pleistocénico  -un Thomson inmeeenso- hasta que a mi padre le regalaron un plasma JVC, hace un año, que está en la sala de estar. Aturdidos, nos sentimos incapaces de deshacernos de ese viejo aparato -entre otras cosas porque funcionaba divinamente, y en veinte años jamás se estropeó; no como los de ahora-, de modo que  se lo dimos a mi primo, para que se lo llevara a su piso de estudiantes.  Y tenemos, también, una televisión minúscula en el salón, que mis padres compraron hace no sé cuánto, que se ha convertido en el objeto de burla de mis amigos cuando vienen a casa. “Total, por lo que la vemos…”, les respondo siempre.

Y es que es cierto, mis padres no fomentaron nunca la cultura televisiva. Eso a lo largo de mi vida ha tenido sus desventajas (podía resultar un tanto excluyente no saber qué había pasado en el último capítulo de Médico de familia) y sus ventajas (demasiadas, como para enumerarlas), pero entiendo que hay mucha gente a la que le gusta la tele y que es capaz de tragarse la programación entera sin que se le indigeste. Para esa gente que desespera cuando todos los televisores de su casa están ocupados y que enloquece cuando su madre empieza a hacer zaping,  tengo una buena noticia: Zattoo.  “TV sin televisor, gratis, cuando quieres y donde quieres”. Quizás, siendo tan televisivos, ya lo conozcan, pero a mí me lo descubrieron hace poco y en cuanto tenga tiempo me pondré a ver el  Deutsche Welle,  a ver si acostumbro el oído y puedo comunicarme con alguien cuando esté en Viena.  

 

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Marianitis crónica

Mayo 9, 2008 · No hay comentarios

RAJOY: “SÉ LO QUE HAGO Y SI EL PARTIDO ME

APOYA TENGO EL CORAJE PARA GANAR EN 2012

 

¿Para ganar el qué? ¿El partido de baloncesto del domingo contra su hijo mayor? ¿La partida de mus? ¿La del Monopoly? ¿La del Singstar..? ¿Cómo? ¿¿Las elecciones?? ¿Pero usted se cree, señor Rajoy, que las elecciones son un juego? ¿Cree que queda alguien -salvo usted mismo- que crea en usted como político? ¿Cree que queda algún elector crítico capaz de votarle sin estar convencido de que está echando a perder su voto? ¿No cree que para ganar debería haber empezado desde el inicio de esta nueva legislatura a hacer oposición -pero oposición de verdad- en lugar de alentar la división en el seno de su partido? ¿No se siente cansado y solo? ¿No cree, amigo Rajoy, que lo mejor que podría hacer -por el PP, por los votantes, por España y por usted mismo- sería marcharse?

Considérelo, por favor… 

 

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Los WIP

Mayo 9, 2008 · 3 comentarios

 El mundo entero sabe de la existencia de la gente VIP -Very Important Person- no tanto por codearse con ellos como por no hacerlo. Me explico: los VIP están ahí, o mejor dicho, Ahí. Y nosotros… pues no. La gente VIP tiene acceso gratuito a fiestas, tal y tal, y a veces sólo por figurar les agasajan con regalos. Además se les concede el -dudoso- privilegio de encerrarlos a todos salas -vip- de discoteca para que no se junten con el resto, todos sudorosos y asardinados en un espacio de 500 metros. Los VIP salen en las portadas de las revistas de sociedad, en las del corazón, en los diarios, se habla de ellos por la radio…¡Pf! Se relacionan entre ellos, se casan entre ellos, se matan entre ellos…  Y viven, al menos de cara a la galería, en un mundo feliz en el que no es necesario pasarse con el soma  para afrontar el dolor, aunque luego se pasen igualmente. Pero no quiero seguir hablando de los VIP.

Los WIP son mejores. Siguen siendo importantes, sí, pero son los importantes de la Web y, en cierto modo, que lo sean o no, que estén en lo alto del listado o en el subsuelo, depende de los internautas. Los Web Important People son aquellos a los que la gente que no es VIP ni WIP ni nada nombra en sus blogs, en sus fotologs, en los comentarios que dejan en los foros. Son importantes porque así lo quiere el pueblo, que es quein teclea. Así que aunque nos caigan bien o mal su rango tiene cierta legitimidad. Si no estás de acuerdo basta con que empieces a escribir frenéticamente otro nombre -el tuyo propio, si quieres- para desbancarlos. Pero, está difícil lo advierto.

En la cima está el todopoderoso -y omnipresente- presidente de Estados Unidos, a quien no voy a citar aquí porque no me cae nada bien. En internet ya hay más de 246 millones de referencias. Si es que es todo un héroe…

Le sigue -a bastante distancia- una cantante (acabo de decidir que no voy a dar los hombre de nadie), bueno, actualmente ya no sé si lo es, pero qué más da: lo fue y vendió millones de discos y apareció fotografiada en las carpetas de millones de adolescentes hasta que por este orden -creo-se casó, se dio a la bebida, tuvo hijos, se dio un beso con lengua con Madona, se divorció, se rapó el pelo, se le fue la olla… etcétera, etcétera. Para bien o para mal -más para mal que para bien, seguro- su nombre aparece más de 85 millones de veces.

A la zaga, muy, muy cerca, ostenta el tercer puesto el candidato demócrata (no la mujer rubia, sino el negro de bonita sonrisa) para presidir la Casa Blanca. No hacen falta más datos, ¿verdad?

Tras él…mayoría abrumadora -y lógica- de presencia estadounidense. Casi todas modelos, cantantes y actrices buenorras. El presidente francés está en el 13 (gracias, sin duda, a su matrimonio con la cantante) y  el piloto asturiano de F1 en el 82 (esa es toda la presencia española). Aparece también algún autor de best sellers, algún director de cine, algún presidente de pacotilla… Pero nada de científicos ni de artistas ni… Supongo que es lo que nos importa, en fin.

La lista completa la tenéis aquí.

 

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¡Ya era hora!

Mayo 7, 2008 · 2 comentarios

La Comisión Europea (CE) sirve para algo. De verdad. Y esta afirmación se la dedico a todos aquellos que siguen pensando que la Unión Europea no es más que una banderita azul con doce estrellas, con instituciones que elaboran medidas tan surrealistas e ineficaces como podría serlo la abstinencia para prevenir la transmisión y el contagio del Sida. En fin. Hay quien sigue creyéndolo.

La CE, en concreto, es una institución políticamente independiente. Además de muy útil, porque nos ha dado un ultimátum para que reduzcamos la publicidad de nuestra programación televisiva. Lo mejor es que no se han limitado a darnos el ultimátum, sino que también nos han amenazado con denunciarnos ante el Tribunal de Justicia de la UE.

A continuación transcribo un fragmento de la conversación mantenida entre  Viviane Reding, comisaria europea de Sociedad de Información y Medios, y España:

-La semana pasadoh yo estuve en Benidogm. Oh, hegmoso, bonitoh, sí, sí, great. En un hotel de cuaguenta altugas, en pgimega línea, buffet libge, spa, flamencoh, discoh…¡Paela! Con magiscoh, ohh… Fuimos a.. Hmmm, how do you say in spanish funfair? Tega mítica, exactly. Mucho exciting. Después estuvimos con mi maguido pog el pueblo, con los suvenigs, las pictures… Lovely. Y el mag, ohhhh el mag… Yo no he hecho topless antes. Ja, ja, ja… Muy divegtidoh -  Viviane sonríe y posa las manos sobre su vientre. Suspira, evocadora.

-Entonces, ¿no hay ultimátum?- pregunta algún alto cargo español.

-Hm? Ah! Yes, yes. Gacias pog recogdagme. Cuando mi maguido y yo estamos en la habitación, después del baile, no tenemos suenio y vemos el televisión. La Noguia. ¿Puede seg? Ok, La Noguia. Emocionante. Como los togos. De guepente cogtan y ponen spots. Muchos spots. Y mi maguido dice: “Darling, bueno, caguiño, no te paguece que se están pasando” y yo digo “sí, van más de doce minutos”. Y lo… cgonometgamos, sí. Una vegwenza. Paga todos.  Los ciudadanos, los tugistas y todos. Spain tiene que solucionag esto pogque si no yo envió a la Justicia de la UE. Se tiene que podeg veg los pgogamas… En paz, sí. Pego nosotgos nos dogmimos y bye, bye Noguia. Pog eso estoy tan enfadada.  

Ningún español responde.

Desde aquí agradezco a la señora Reding su buena fe. Pero se queda corta. También tendría que haber dado un ultimátum contra la telebasura, la radiobasura y, en general, contra toooda la basura que hay y se hace en España.

 

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Nostalgia

Mayo 6, 2008 · No hay comentarios

 

De la Ciudad Fuego.

Puro efecto de relleno.

Quizás.

Y eso es todo.

 

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De > quiero ser…

Mayo 2, 2008 · 4 comentarios

A) Jefe de las células del cuerpo humano, explorador, presentador del Babalà, abogado, actor, escritor de novelas románticas. Esas fueron las respuestas que dio a la pregunta “¿qué quieres ser de mayor?” a lo largo de su infancia y adolescencia. Tampoco fueron muchas. Lo de ser como Corín Tellado o Barbara Wood se le metió en la cabeza y pese a que el género -el de la novela romántica- era y es el más vendido en España y en tantos otros países, aunque sea una especie de fantasma que todo el mundo sabe que está ahí pero del que nadie habla, a sus padres no les hizo ninguna gracia. “Búscate una profesión sería”, le decían. Quizás si hubiera dicho “escritor de novela negra o de ciencia ficción” les habría entusiasmado la idea; ¡pero de novela romántica! Ya se imaginaban -horrorizados- a su único hijo, con unos cuantos años más, ataviado con una boa de plumas y los labios pintados, bailando al son de Rafaella Carrà.

 

B) -¿Ya sabes qué vas a hacer? -le preguntaba su mejor amiga.

-Me voy a meter en periodismo.

-¿¿Y eso?? ¿Pero no querías/

-De alguna forma tendré que pagar la hipoteca.

-Ja, ja… Bueno, ojalá sea lo mejor para ti.

-Sí… Yo creo que lo será. Ahora sólo falta que me llegue la nota.

-Te llegará.

 

C) Habría sido mejor que no le llegara la nota. Lo piensa cada día. Y en especial ahora, cuando se le avecinan exámenes de asignaturas que ni siquiera sabía que estaba cursando.  Se sorprende a sí mismo cada vez que se da cuenta de que, pese a todo, por una especie de inercia o de incapacidad para decidir, sólo le queda un año. Un año. ¿Y entonces qué?

-Odio el periodismo. Con todas mis fuerzas.

-¡Pero si estás acabando cuarto!

-¿Y qué?

-Pues que… Supongo que acabarás dedicándote a ello.

-No. Me montaré un bar o sangraré a mis padres hasta que muera.

-Ja, ja… ¿Y lo de vivir del cuento?

-Lo compaginaré con lo otro. 

-Ah… Pues fíjate que yo creía que te gustaba un poco…

-En absoluto. Además… Toma, lee -y le tendió un periódico.

 

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Botánica inmoral

Abril 30, 2008 · No hay comentarios

Citar a Céline en un artículo de opinión me valió, hace no mucho tiempo, un comentario absurdo por parte de un profesor que nunca me inspiró demasiado respeto. “Céline es una autor que hay que citar con tiento -señaló-; si supieras algo de él no lo habrías hecho”. Me quedé a cuadros. Pero no contento con eso -indignación in crescendo-, el tipo utilizó mi cita como ejemplo para que mis compañeros supieran lo que un periodista no tiene que hacer. “Céline, para quien no lo sepa, era simpatizante nazi”, concluyó. No sé cómo no estallé. Estuve a punto, es cierto, pero me pudo la certeza de que “el alumno siempre tiene las de perder” y de que tratar de defender a Céline, en el contexto de una facultad como la nuestra, era una pérdida de tiempo, además de una forma como otra cualquiera de ganarse enemistades. No es que eso me preocupe en exceso, todo sea dicho, pero en vistas a que a este ritmo ni siquiera estoy en el ecuador de la carrera, ”mejor ser prudente”, me dije. Y completé mi argumentación pro-autocontrol con un “peor para ellos, ellos se lo pierden”,  sacado probablemente de los diálogos de las fábulas de Esopo.  

El mismo profesor -sí, es un hombre que da para mucho- en una de sus últimas clases nos habló de Sainte-Beuve, uno de los más importantes críticos literarios del XIX que puso en práctica la ”botánica moral”, es decir, la aplicación de un análisis que identificase obra y autor, considerando imprescindible la interrelación entre la vida y los textos de un escritor.

“Mientras no nos hayamos formulado sobre un autor cierto número de preguntas y les hayamos dado respuesta, siquiera para nuestros adentros y en voz baja, no podremos poseer la certeza de abarcarlo por entero, por más que tales preguntas parezcan del todo ajenas a sus escritos: ¿cuáles eran sus opiniones religiosas? ¿De qué modo repercutía en él el espectáculo de la naturaleza? ¿Cómo se comportaba en lo tocante a las mujeres y al dinero? ¿Era rico, pobre, qué clase de vida llevaba, cómo era su vida cotidiana?”

Quizás por eso desprestigió a Céline. Y quizás por eso descartó la posibilidad de que yo supiera de qué pie cogeaba Louis-Ferdinand: de saberlo jamás lo habría citado. ¿Habría sido muy provocador decirle que Céline, curiosamente, es uno de mis autores favoritos? ¿Que me importa poco lo que hiciera en su vida o dejara de hacer, lo que defendiera o detestara, las veces que contrajo matrimonio o las veces que paseó borracho por las calles de París, porque los escritores no tienen que ser ejemplo de nada, ni modelo a imitar, ni por supuesto han de rendir cuentas a nadie acerca de su vida privada? ¿Que la prosa basta para descubrir el alma y que el yo del escritor, como decía Marcel, sólo se muestra en los libros? ¿Que la prosa de Céline arde en el pecho como un trago largo de tequila a palo seco? Quizás sí. Pero creo que le habría dado lo mismo.

En fin, todo esto venía por esto  y esto.

De verdad, no quiero saber nada.

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¡Otra de tequila!

Abril 28, 2008 · 1 comentario

Cuando esa legendaria banda hispano-argentina llegó a este país -hablamos de los primeros años de la democracia- con su rock fresco, desinhibido, descarado y en español -o sea, inteligible y, por lo tanto,cantable para la mayoría de españolitos, que no alcanzaban a balbucear más allá de “guan, tu, fri “, más o menos como ahora, en fin- ninguna de nosotras estábamos todavía en el mundo. Por algo somos Las últimas mujeres, che.  Los Tequila lograron lo imposible: que España, un país cohibido y con el oído tristemente acostumbrado a las cantaoras afectas al régimen, se soltara la melena, diera saltos y coreara sus letras. Bueno, quizás exagero y eso sólo fue cosa de los jóvenes. Pero y qué. Tequila triunfó y, a la vez, realizó una gran labor social: espabiló a nuestros padres, a los amigos de nuestros padres y a toda una generación que aún guardaba luto por el traumático adiós de los Beatles. Seis años después, cansados y con el cerebro seco a causa de las drogas -factor ineludible para toda banda de rock que se precie, o eso dicen-, se separaron.

Y a finales de los ochenta nacimos nosotras, que por ser las últimas no llegamos a tiempo de verlos tocar rock and roll en la plaza del pueblo.  O, bueno, quizás sí, pero no en directo. Tuvimos contacto con Tequila (con el grupo; el líquido vino después, con curiosas consecuencias) sin saber que se trataba de ellos. Cantamos aquello de

Hey, no me digas nadaaaa,
lo veo todo en tu mirada,
estás… intentando irte
y yo deseo conseguirte [...]

 como quien al hablar emplea palabras cuyo significado desconoce.

Después supimos de la existencia por separado de Alejo Stivel, en su faceta de famoso productor, y de Ariel Rot, hermano de la hermosa Cecilia y reactivo de Los Rodríguez -otro grupo histórico- junto con Andrés Calamaro. Y con toda esa información atamos cabos y supimos de una vez por todas quiénes eran los Tequila y a qué se dedicaban.

Y ahora, después de veinticinco años, vuelven. Porque andan mal de pasta, porque ya no ligan nada o sencillamente porque sienten nostalgia de los viejos tiempos de gloria. Qué más dará

 A los hijos del rock and roll, ¡bienvenidos!

 

 

 

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La Fira resiste

Abril 27, 2008 · No hay comentarios

El Paseo Antonio Machado del jardín de los Viveros vuelve a poblarse, un año más de música, vendedores de globos, curiosos y libros, montones de libros. Como siempre por estas fechas, justo cuando empieza el calor (de lo contrario, seamos sinceros, seguramente no la visitaría nadie), regresa la Fira del Llibre -y ya van treinta y nueve ediciones- con sus sempiternas y características carencias.

En todas las casetas de las librerías (Paris-Valencia, Soriano, Tirant lo Blanch, Fnac, Casa del Libro, etc.) es general el descuento del 10% y el marcapáginas de regalo, así como la presencia de títulos tan conocidos ya como El juego del ángel (última incursión novelística de Ruiz Zafón, tras un descanso de varios años que ojalá hubiera durado un poco más); El niño con el pijama de rayas, del irlandés Jhon Boyne (sencillo, tierno y altamente lacrimógeno); Seda, de Alessandro Baricco, que se ha re-popularizado a raiz de la homónima adaptación cinematográfica, y un montón de novelas históricas de esas que -incomprensiblemente- causan furor  y de las que prefiero no hablar.  Ni rastro, ahora que lo pienso, del fin de la trilogía de Tu rostro mañana (y eso que se ha promocionado con fervor por todo el país). Cosas que pasan. 

Esta feria, como decía, subsiste pese a que no recibe apoyo de ninguna editorial de las grandes, no cuenta con la presencia de escritores estelares de esos que logran que en torno a las casetas se forme una larga fila de impacientes lectores cargados con la bibliografía completa del autor y cámaras de fotos, y no prospera -como ocurre con la mayoría de iniciativas culturales, en esta ciudad- debido a que el presupuesto, con tanta America’s Cup, Fórmula 1 y encuentros mundiales de familias cristianas, o no da para más o se pierde por el camino.

   "As que esto son libros. Hm, interesante. ¿Se pueden comer?"

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mujer vs. Mujer

Abril 26, 2008 · 1 comentario

Las revistas de mujer deberían prohibirse. Al menos aquellas en las que no aparecen morenazos desnudos. Es decir, todas. Porque lo gracioso es que en las revistas de mujer los morenazos no aparecen por ninguna parte, ni los rubios, ni tampoco los pelirrojos. En las mal llamadas revistas de mujer aparecen, por muy paradójico que resulte, mujeres desnudas. ¿Y para qué? ¿Por qué? Para hacérnoslo pasar mal a las lectoras terrícolas, por supuesto. ¡Las comparaciones son odiosas! En las revistas de mujer es la mujer quien asesora, recomienda, aconseja. ¿Con qué fin? ¿Gustarte a ti misma? ¡Qué va! ¡Para gustarle a Él! Es la mujer la que critica a otras mujeres, la que las destripa, opina sobre ellas y juzga sus actos, su forma de pensar o simplemente de andar por la calle. Las revistas de mujeres están escritas por mujeres-lobo, mujeres atrofiadas, abnegadas y machistas que sólo buscan contagiar al resto del género con su simplicidad y convencer de que el patriarcado y el dominio fálico deben prevalecer. Por los siglos de los siglos. Lo peor de todo es que lo hacen tremendamente bien. Cuando acabas de ojearla, leerla o memorizarla eres una mujer nueva: subyugada, acomplejada y muerta del asco, a la que urge huir de sí misma. El público objetivo de esas harpías y de sus chulos, son las mujeres débiles emocional e intelectualmente que al cerrar la revista son plenamente conscientes de sus carencias, de sus excesos, de sus imperdonables defectos, de lo insulso y aburrido de su vida.  Mujeres como tú. Y como yo. Todas queremos huir de nosotras mismas. Huir, huir, huir, huir. Y para eso hay que reordenar las prioridades.

En la cima de la jerarquía está mi aspecto. Tengo que velar por mi piel y prevenir la llegada de las arrugas que aún no tengo. La perfección pasa por un fondo de maquillaje Lancôme, unas pestañas telescópicas, unos labios al rojo vivo y un poco de Chanel Mademoiselle. Necesarias son la depilación total por láser, unas extensiones de cabello natural como las de Eva Longoria, un blanqueamiento dental, un peeling químico -aunque no sepa qué mierdas es- y diez uñas postizas. En el exilio han quedado la celulitis, las hipotéticas varices, las estrías, las pecas, los granos y las manchas. He de ir de excursión al quirófano tantas veces como sea necesario, pero con la mentalidad de que no es una opera-ción sino una inversión a corto plazo. Con mi cuerpo también puedo especular. Así, y sólo así,  conseguiré

  • que mi marido aún me desee
  • que si mi novio me pone los cuernos no sea porque yo no estoy lo suficientemente buena, sino porque es ciego, además de gilipollas
  • ligarme a Olivier Martinez
  • en defecto de lo anterior, encontrar un chico bueno, dulce y cariñoso que guste a mi familia.

El siguiente paso para huir de mí misma es ir a la moda. Mi armario y todo lo que hay dentro se lo llevan los del rastro. Prescindo de medio cuarto de baño para montarme un vestidor. Consigo las prendas de la temporada por Internet o con la impagable ayuda de un asesor de imagen. Como las modelos, actrices y famosas, estoy sexy las veinticuatro horas del día y llevo en el bolso barritas de muesli. Visto cómoda pero sensual, sofisticada aunque sencilla, urbana y hollywoodiense, un poco a lo Audrey Hepburn, un poco a lo Kate Moss. Soy, en fin, una mujer distinta.

 Adiós al tabaco. Alcohol, cafeína y kebabs sustituidos por la soja, la potomanía y las malas hierbas. Lo logro en tiempo récord porque estamos en abril y ya hay debería haber empezado -hace tiempo- con los prolegómenos de la dieta del bikini.

Abandono mi casa, tan pequeña y neutra, para mudarme a un loft madrileño. Lo decoro en plan minimalista -nada de Ikea- y los baños se los encargo a Porcelanosa. Una vez logrado eso, celebro una fiesta de inauguración; pero como las mujeres, ya se sabe, somos competitivas, cínicas, envidiosas y manipuladoras, no invito a ninguna de mis amigas.

 No me olvido, pese al ajetreo diario de mi vida, de tomarme la píldora anticonceptiva y tampoco de cultivar mi espíritu con la ayuda inestimable de Paulo Coelho, sabio y profeta de nuestro tiempo.

Falta algo, sin embargo, para huir totalmente de mí misma: corregir y mejorar mi conducta y mi personalidad. ¿Cómo? Mediante una terapia innovadora que me proponen mis amigas de la revista: la grafoterapia. Como la escritura manuscrita refleja nuestra realidad psicológica, emocional y fisiológica, lo que se consigue mediante la grafoterapia es reeducar la escritura de aquellas letras que no sean del todo claras o legibles. Si soy capaz de corregir eso, mejoraré mi conducta y mi personalidad. Mucho trabajo por hacer; no hay tiempo que perder. Necesito acabar cuanto antes con mi terrible conflicto interior y poder gustar a los demás, digo, a mí misma.

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El futuro -o no- de Turquía en la Unión

Abril 24, 2008 · No hay comentarios

Turquía es un puente entre Oriente y Occidente. Pese a que más del 95% de su territorio se encuentra en Asia, se considera un Estado europeo, debido a su posible futura incorporación a la Unión. La adhesión debería ser ratificada por todos los países miembros y, de momento, el apoyo no sólo es escaso, sino que además va en descenso. La Kanzler alemana Angela Merkel, por ejemplo, se opone por temor a un aumento de la inmigración turca que supondría una carga para Alemania y un incremento de la influencia islámica dentro la UE, mientras que el presidente Zapatero ha reiterado que “apoya y apoyará” la entrada de Turquía. En cualquier caso, éste está resultando ser el menos popular de los recientes procesos de ampliación de la hoy Europa de los 27.

Si Turquía continúa con sus reformas y consolida su proceso democrático y de transformación económica, se convertirá un país cada vez más europeo, un puente real entre civilizaciones. En ese momento, sí existiría realmente un interés mutuo -tanto para la Unión Europea como para Turquía- y el proceso de adhesión sería una forma de comunicarse y conocerse mejor entre civilizaciones, religiones y culturas (desde el 11 de septiembre el mundo lo necesita desesperadamente) y de que cundiera el ejemplo turco entre países del norte de África y de Oriente Medio -que siguen de cerca el proceso.

No obstante, con el triunfo del islamismo moderado de Erdogan (Partido de la Justicia y el Desarrollo -AKP)en las últimas elecciones turcas, los propósitos arriba descritos se tornan más difíciles si cabe, ante el recelo de la Unión de que el islamismo suponga no sólo el fin de la Turquía moderna y laica que en su día impulsó Atatürk, sino también un auténtico freno a la consolidación de principios tan asentados en Europa como el de la igualdad hombre-mujer.

A lo anterior se une, el hecho de que mientras Turquía continúe vulnerando los derechos humanos, y no articule y ponga en funcionamiento todos los mecanismos de promoción y defensa de aquellos, que tanto el ordenamiento jurídico nacional como los convenios y tratados internacionales a los que se ha adherido o deberá adherirse en un futuro exigen, no se admitirá su incorporación a la Unión Europea puesto que entre los Criterios de Copenhague -que son aquellos que todo estado debe cumplir para adherirse a la Unión-figura el respeto ab-so-lu-to  a los Derechos Humanos.

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El Día del Libro

Abril 23, 2008 · No hay comentarios

Hoy conmemoramos la muerte de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega -del que, pobre, siempre solemos olvidarnos- con una cita ineludible: el Día internacional del Libro.

Los libreros se frotan las manos como el señor Grandet, preparados para vender los ejemplares que no vendieron durante el resto del año. Los escritores cargan sus plumas de tinta -como Jesse James de letras- y guardan cartuchos de reserva en los bolsillos de sus americanas, mientras inventan dedicatorias con las que estampar, una tras otra, novelas que acumulaban polvo y que los lectores han tenido por bien desenterrar hoy.  Las mujeres reciben una rosa en un envoltorio de celofán -tradición importada-, y los periódicos tienen un buen pretexto para escribir en la sección de cultura.  Porque hoy es el Día Internacional del Libro.

Mañana, llegarán los datos y las estadísticas, y si son insuficientes  los pensadores del Ministerio echarán el actual plan de fomento de la lectura a la papelera de reciclaje y crearán uno nuevo con el fin de convencernos de que “leer es bueno” o de que “los libros son nuestros amigos”. Y cuando vuelvan a revisar los datos se darán cuenta de que sus esfuerzos son vanos. Porque la única forma de fomentar la lectura es, parafraseando a Alessandro Baricco, “compartir la pasión”, contagiarla. Y punto.

Hoy es el Día Internacional del Libro  y conmemoramos la muerte de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso comprando best-sellers y regalando rosas, en lugar de guardando un minuto de silencio y leyendo en la intimidad una página de alguna de sus obras, antes de acostarnos.  

 

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