Con junio el verano deja atrás a la maldita primavera y con él llegan las oleadas de calor. Mi última oleada de calor se produjo ayer… y faltaría menos, gracias a las fantásticas redes de comunicación que la ciudad de Valencia dispone -flamante en estos tiempos debido a que acoge al sumum de los congresos, el del Partido Popular-. Me refiero a la red de ferrocarriles tan excepcional que puebla nuestro territorio.
Podría hablarles de las condiciones pésimas en la que se encuentra la línea de media distancia que a mi me incumbe (Valencia- Alcoy), pero tendría tanto que contarles que las anécdotas acabarían convirtiéndose en un auténtico tostón, así que pese a mi estado de ira, me limitaré a relatarles lo que en concreto me sucedió ayer.
Mi jornada laboral comenzaba a las 18:00 horas y para llegar a mi pueblo antes de esa hora sólo disponía de un tren que salía de Valencia a las 12:50 y llegaba a Ontinyent a las 14:25, por asuntos irrelevantes se me hizo imposible montarme en dicho tren y me decidí a viajar en otro de cercanías pero que sólo llegaba hasta Xàtiva (a unos 20 minutos de mi pueblo y donde me recogerían).
El tren salía a las 16:23 y yo llevaba en el mismo desde aproximadamente las 16:10, así que cansada como estaba, decidí apoyar mi cabeza sobre la ventanilla y dormirme un rato. Abría los ojos de vez en cuando y veía como el tren no se movía, al mismo tiempo ojeaba como el reloj de la pantalla avanzaba sin que nos moviéramos de la estación.
La gente murmuraba…pero nadie sabía nada. Eran las 16:50 y de repente empezó a subir una marea de gente al tren, los que en un principio estábamos allí advertimos que esa gente era la del tren que tenía que salir a las 16:55 porque la frecuencia de salida de dichos trenes es de cada media hora. En ese momento, no sé quién (pero lo mataría) decidió apagar el motor del tren y con él el aire acondicionado…justo cuando el tren estaba a rebentar… ¿señores ninguna explicación y encima nos apagan el aire? si sucede algo, que desalojen el tren…Y les digo esto porque a esas horas en Valencia hacía un bochorno insoportable.
Pasaba el tiempo y de repente así como la multitud había aparecido, desapareció. La gente como loca empezó a desalojar el tren y yo ya no sabía si quedarme, bajarme, o cuando llegaría a mi casa (sabiendo ya que no iba a llegar al trabajo). Así que me bajé y observé que toda esa gente se había marchado a un tren que acababa de llegar y que justo se encontraba detrás de en el que nos encontrábamos(pensaban que el primer tren estaba averiado, y como NADIE informaba de NADA). De repente un hombre de la nada empezó a gritar:
-”Señores, que se van los dos, no se vayan todos a uno”
Entonces sin más remedio me subí en el primero sin esperanzas ya de encontrar asiento ni de poder dejar la maleta en un sitio que no molestase. En ese momento y a las 17: 10 en los altavoces informaban -ya por fin-:
-”Señores las demoras se han producido por una avería en la estación de Silla, manténgase a la espera, en breves momentos se solucionará”-
y ya por fin, a las 17: 23 conseguimos salir ¡Una hora después! Que impotencia, está claro que las averías pueden darse y se tienen que tomar todas las medidas de seguridad oportunas, pero ¿Qué les costaba avisarnos justo cuando sucedió y no 50 minutos después? Supongo que será porque RENFE cree que no tenemos nada mejor que hacer que pasar la tarde en un tren a rebentar de gente y sin aire acondicionado, sobretodo teniendo en cuenta lo que le abonamos y las prestaciones que nos ofrecen sus servicios a cambio. En fin, es lo que tienen los monopolios, siempre el que pierde es el consumidor!







