Acomódese mientras Las últimas mujeres terminan de acicalarse. Dentro de nada empieza el espectáculo. ¿Quiere un café mientras espera? Oh, pero qué dice, claro que no es molestia. ¿Azúcar? ¿Sacarina? Ah, nada. Qué curioso. Tenga… De nada. Pero, dígame, ¿cómo supo de ellas? Le hablaron bien, supongo. Hm, bueno, ya sabe lo que decía Wilde. Es mejor que hablen mal de uno a que no hablen. Yo también lo creo. Alguien violó el secreto de sumario y entonces se produjo todo aquel escándalo… La opinión pública se volvió en su contra y tuvieron que exiliarse. Así fue como llegaron aquí. Sí, son mis protegidas. Ahora las entiendo y sé que hicieron lo correcto. Clonarse habría sido un gran error. Ellas son las últimas. Estaba escrito que así debía ser. Y, créame, no tiene ningún sentido intentar salvar la especie que ha malgastado su existencia destruyendo y matando. Lo mejor es que la vida termine con ellas. Todos quieren verlas. Y escucharlas. Por eso está usted aquí, ¿cierto? Grabe cada instante en su retina porque no se repetirá. ¿Nervioso, eh? Respire, respire. Un, dos. Un, dos. Así… No se preocupe, a todos les pasa. Oh, ¿ha oído eso? ¡Ya salen! Está usted muy bien, descuide. Y sonría. Lo de hoy no lo va a olvidar nunca.






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