Las últimas mujeres

Una declaración arriesgada

Junio 1, 2008 · Dejar un comentario

Ojeando el periódico me he encontrado con una noticia un tanto controvertida, como suele ser todo lo relacionado con Rouco Varela. Esta vez parece que la Cope y las librerías católicas vetan el libro llamado “Alto y Claro. Conversaciones con Rouco Varela”.

Rouco Varela mantuvo cinco largas entrevistas, grabadas con su consemiento, con el perioista José María Zavala, el cual se disponía a escribir un libro sobre las posturas de Rouco Varela en varios temas de actualidad.

Y leyendo esta noticia, me sorprende una de las declaraciones que realizó Rouco Varela durante las entrevistas. Según el cardenal, los padres con un hijo homosexual que vaya a casarse con una persona de su mismo sexo “deben evitar el escándalo negándose a participar”.

¿Qué han de hacer los padres con el hijo? Quizá darle de lado para “evitar el escándalo”. Voy a probar a ponerme en la situación de unos padres católicos que tienen un hijo homosexual. Debe ser bastante duro dar la espalda a un hijo porque sea diferente. Creo que es lo que menos ayudará a ese chico o chica que ya tiene bastantes problemas por no ser como los demás.

Me pregunto como continuaría esta explicación de Rouco, pero creo que lo más católico y piadoso no es apartartar a alguien muy querido simplemente por elescándalo o lo que puedan decir los demás. Lo lógico sería apoyar a ese hijo homosexual (aunque no les guste su inclinación sexual) y tratar de hacerle todo un poquito más fácil para que consiga ser feliz. No me equivoco si digo que a los padres muchas veces no les agradan las decisiones de sus hijos, sin embargo suelen aceptarlas por el aprecio que sienten hacia sus ellos. No sé por qué en este caso concreto debería hacerse una excepción.

Apartando los juicios personales, en la medida de lo posible, la frase es una contradicción como muchas otras en las teorías católicas. Por un lado la iglesia defiende que hay que querer al prójimo como a uno mismo, que hay que protejer a los desfavorecidos… Y halagan la tarea de Jesucristo por estar siempre con los más desfavorecidos y con los pecadores. Como por ejemplo, con María Magdalena, que se supone que era una prostituta, es decir una pecadora según el evangelio. Y por otro lado ahora algún cardenal dice que a los “pecadores” hay que darles la espalda y si antes les queríamos dejar de hacerlo dependiendo de la inclinación sexual, aunque sean nuetros hijos.

De todas formas, esto de las apariencias y elescándalo es algo muy arraigado en la iglesia católica. Uno de los problemas mas graves que tiene ahora mismo la iglesia es la visión anticuada que transmite. Un reflejo es la moral tradicional de pueblo de interior en el que tanto importa el “qué dirán” que la iglesia se empeña en mantener.

“Deben evitar el escándalo negándose a participar” me parece una declaración cuanto menos arriesgada.

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