Empieza, como todos sabemos, la temida, agobiante y aburrida época de exámenes. Bueno, aburrida no para todos. Desde hace dos semanitas o así las bibliotecas de Humanidades y de Tarongers, por ejemplo, empezaron a abrir las 24 horas, todos los días. Parece excesivo que sea necesario abrir durante un mes sin pausa ni interrupción, pero para los que nos despistamos con una hormiga es de agradecer, la verdad.
Así, la calle de Artes Gráficas (os hablaré de esta en concreto que es la que más familiar me resulta) se ha convertido en un desfile de estudiantes a todas horas, fumando, con mochilas, con coca-colas, zumos, botellas de agua… buscando aparcamiento, además de a algunos amigos con los que intentar amenizar una velada un tanto pesada.
Otro cambio que salta a la vista es, que cuando llegas a la biblioteca y le enseñas tu preciado carné universitario al seguridad, tienes que empezar la difícil tarea de encontrar un sitio disponible en el que sentarte. Entras a tres o cuatro salas (en las que haces ruido sin querer y te miran todos con cara de “¡No ves que me estás molestando!”) hasta que encuentras un hueco en el que sentarte y empezar tu sesión estudiantil.
El problema es que la biblioteca no es siempre un lugar de buenas intenciones. Anoche, por ejemplo, después de ocho horas trabajando decidí convertirme en una persona responsable y me acerqué por allí, para estudiar. Pero más que una biblioteca aquello parecía un pub de moda. Porque está claro, en época de exámenes, en lugar de ir a pegarse unos bailoteos, la gente va a la biblioteca. De cuatro salas en las que entré, no había ni un sitio libre, eso sí tampoco había más de tres personas en cada sala. Sólo estaban los apuntes, guardando sitio, más solos que la una.
Seré sincera y diré que no estuve más de dos horas estudiando, pero fue suficiente para ver el ambiente. Grupillos riéndose, enviándose notitas y hablando en los pasillos. Gente tomándose descansos de horas ocupando un sitio que, tal vez, otras personas podrían aprovechar mejor (más que nada porque sí iban a estudiar).
En fin, no soy quién para quejarme, pero pienso que convertir las bibliotecas en el lugar de moda durante un mes es una tontería. Vale la pena quedar para ir al cine o para tomarte algo, en lugar de quedar en la biblioteca. Hombre, ya que vas a perder el tiempo, mejor perderlo en un lugar más entretenido, ¿no?






2 respuestas hasta el momento ↓
Indignado // Junio 1, 2008 a 4:23 pm
Pocas cosas me indignan más que esto que comentas…
Totalmente de acuerdo contigo
Sr.Lobo // Junio 2, 2008 a 10:33 pm
Totalmente acertadas y verídicas estas lineas que dedicas a estos tiempos de aislamiento y oscuridad que son los…..EXAMENES…….
Lo más gracioso es que en la biblio de Humanidades, el seguridad que con tanto ainco nos pide el carnet, es el que tiene que paliar esta situación, pero…..las cosas no son como tendrían que ser, y por desgracia en nuestras universidades y bibliotecas se viven situaciones como estas……
No querría extenderme mucho, pero, si hay algo tb digno de estudio (nunca mejor dicho) es tb. la bblioteca de Tarongers tambien conocida como LA PASARELA CIBELES……ponerte de punta en blanco para ir a…estudiar? un total silencio, solo interrumpido por los tacones de prada que alguna incauta se calza para……..estudiar. ?
Otro dia con mas ganas, os contare alguna historia veridica ocurrida tras esos muros.
En fin…..toca estudiar, pero el que suscribe, esta noche se queda en casa, con su tabaco, sus donetes y su coca cola………..
Besitos para vosotras, palmadita en la espalda para vosotros.