Tras un puente apoteósico (me refiero al Viña Rock y al alirón), una vuelve a la realidad y aparecen las consecuencias. El festival no sólo se caracterizó por la asistencia de 70 000 personas, también por las drásticas temperaturas. Lo comento porque aunque desconozco totalmente las temperaturas a las que llegamos, el día era bochornoso y la noche excesivamente fría. El contraste era tan sumamente extremo que por el día se llevaban los bikinis y por la noche los protagonistas eran los forros polares (No sé yo si a estas alturas el primo de Rajoy y el mismo Rajoy van pensando en eso que dicen que se llama el cambio climático).
Así pues, la primavera, está causando estragos. Miles de personas padecen problemas de piel así como cualquier tipo de alergia y es en esta estación del año cuando sufren de manera especial. Y yo tan sólo soy una más. Este tipo de problemas nos afectan el doble si los cambios de temperatura son tan bruscos, y créanme Valencia se está caracterizando por dos días de abrigo seguidos de uno de manga corta.
El problema es el de siempre: la lista interminable en los hospitales para pedir cita (casi tanto como las 270.000 sentencias que no se han ejecutado actualmente). En mi caso, el dermatólogo, uno se dispone a pedir cita y se la adjudican tres meses después:
“-oiga perdone, ¿tres meses después?, dentro de tres meses puedo haberme muerto…es como si me rompo una pierna y me la escayolan cuando ya se me ha curado-, -Lo siento,no puedo hacer nada por ud-, está bien, deme para dentro de tres meses-.”
La sorpresa llega, dos días antes de la ansiada cita:
“-Ring- ¿Sí?-
-¿Es ud la señora Prieto?-
-Sí, ¿Qué ocurre?-
-Le llamo del hospital, era para informarle que no tendrá cita el próximo miércoles porque nos hemos quedado sin dermatólogo-.
-¿Qué? ¡Llevo tres meses esperando! ¿Cuándo se incorporará uno nuevo?-
-A estas alturas no lo sabemos con certeza, por favor sea paciente y ya le avisaremos”-
Ya le avisaremos…es como lo del “Vuélva usted mañana”, ¿Cómo puede ser que un hospital se quede sin dermatólogo?, ¿o sea, que te pasas la vida cotizando a la Seguridad Social para que cuando te haga falta no te atiendan? Es el colmo. La solución que te queda es acudir a un especialista privado, a ver si por lo menos las secuelas de esta primavera no se te juntan con la siguiente. Preparas la cartera para la ocasión, y nada 10 minutos te han salido a 60 euros. Te recetan una serie de medicamentos, y encima resulta que las cremas que te recetan no entran en la seguridad social. Me parece perfecto, vamos, que siempre presumimos de que nosotros tenemos sanidad pública y la gran potencia mundial tiene sanidad privada, pues no sé yo…al final acabamos igual todos, ¡Qué vergüenza!, para llorar…






2 respuestas so far ↓
María // Mayo 7, 2008 en 4:59 pm
Oye, déjate de cuentos. ¿Te has tomado la pastilla entera? ¿Te has untado de crema? ¿Y la espuma pa’l escote?
…
epriefe // Mayo 7, 2008 en 5:06 pm
Sí, mami…
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