Las últimas mujeres

Ver el sol

Abril 30, 2008 · 1 comentario

Lo ocurrido en Austria recientemente ha hecho estremecerse al planeta entero. Josef F. secuestró a su propia hija, Elisabeth F., en el sótano de su casa durante 24 años. Ahora Elisabeth tiene 42 años y su padre 73. Elisabeth ha sufrido abusos sexuales desde que  tenía 11 años por parte de su padre y fruto de estos abusos ha tenido siete hijos. Un hijo murió al poco de nacer y Josef F., que era a la vez padre y abuelo, lo incineró en su jardín. Tres de los hijos han vivido cautivos con su madre durante toda su vida y los otros tres con su abuela y su padre-abuelo. La mayor de las hijas, de diecinueve años, que vivía encerrada en el sótano enfermó y Josef F. la llevó al hospital. Allí advirtieron que su enfermedad estaba relacionada con el incesto y la policía descubrió el secuestro. La policía al conjeturar esta aberración procedió al rescate de Elisabeth y sus hijos. ¡Es la primera vez que estos niños ven la luz del sol! ¡La primera vez que salen de esas cuatro paredes en las que estaban encerrados!

¿Es un enfermo mental este señor? Yo creo que más que eso, ¡es un monstruo! No llego a entender como esta situación se ha prolongado durante veinticuatro años. La esposa de Josef ha afirmado que ella desconocía el secuestro, algo difícilmente creíble considerando que el sótano estaba debajo de su casa. Y yo me pregunto, ¿Elisabeth no tenía amigos o conocidos que se preocuparan por su paradero? ¿O vecinos que vieran algún comportamiento extraño en Josef?

Sinceramente, cada día vivimos más aislados en nuestro propio universo que casi siempre es paralelo a la realidad. Poca gente se interesa por los demás y menos si son simples conocidos. Una de las consecuencias negativas de nuestro descuido es que los dementes puedan actuar a sus anchas, por que aunque dejen algún cabo suelto nadie va a tirar del hilo que descubra sus fechorías. Una vez más compruebo que la sociedad cambia para convertirse en algo bastante individualista. Con esta reflexión acabo y les deseo mucha suerte para Elisabeth y esos tres niños que por fin han podido contemplar el cielo.

 

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  • María // Abril 30, 2008 en 12:09 pm

    Acabo de leer que la ley austríaca prevé una pena máxima de 15 años de cárcel para ese h*** de p*** por los abusos sexuales de su hija, y que podría darse el caso de que sea condenado a cadena perpetua si es declarado culpable de “homicidio por denegación de auxilio”.

    Es como para darse cabezazos. ¿Qué duda queda de que lo que este hombre merece es que le priven de libertad para siempre, hasta que se pudra y muera más sólo que un perro? Secuestró a su hija, cometió incesto, incineró el cuerpo de su hijo-nieto… Y encima se sabe que era muy aficionado a viajar a Tailandia, paraíso de los practicantes del turismo sexual con menores… ¡Qué más! La justicia de los hombres falla, una vez más. Si al menos existiera la divina…

    Esto tenía que haber ocurrido en Estados Unidos.

    Siento un profundo asco.

    Bienvenida, Luci.

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